La mediación debe ser un eje estructural del sistema de justicia y de la gobernanza social

El presente artículo fue publicado en la página 26, edición número 53, mes de junio, de revista Jurista, Edición Especial de Mecanismos de Solución de ConflictosVoces construyendo paz y diálogo en México”.

Dr. OCTAVIO RUIZ MÉNDEZ

Subdirector de Jurista. Especialista en Derecho Ambiental y Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias*.

La vocación hacia los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias se construye a partir del contacto directo con el conflicto humano. Desde mi formación jurídica advertí que el modelo tradicional, centrado en la confrontación, no siempre resuelve de fondo las tensiones sociales. La experiencia en conflictos comunitarios, familiares y socioambientales me llevó a comprender que las personas no sólo buscan una solución jurídica, sino recuperar su voz y su dignidad en el proceso.

En ese sentido, el enfoque transformativo de la mediación ha sido determinante: no se trata únicamente de resolver el conflicto, sino de transformar la relación entre las partes, fortaleciendo su capacidad de diálogo y reconocimiento mutuo.

Mayor armonización normativa entre entidades federativas

La Ley General de MASC es un paso relevante, pero aún enfrenta retos importantes. Es necesario avanzar hacia una mayor armonización normativa entre entidades federativas y fortalecer los procesos de certificación y evaluación continua de las personas facilitadoras.

También considero indispensable abrir el campo de los MASC a diversas profesiones. La mediación no debe entenderse como un espacio exclusivo del ámbito jurídico; su naturaleza exige una visión interdisciplinaria donde participen psicólogos, trabajadores sociales, especialistas ambientales, entre otros.

Asimismo, se debe promover un enfoque transversal que permita incorporar los MASC en distintas materias y políticas públicas, así como impulsar la especialización en tipos de mediación: familiar, comunitaria, ambiental, escolar, organizacional, entre otras.

Profesionalización de organismos privados de mediación

En el ámbito local, la mediación ha tenido avances importantes, especialmente en materias como la familiar y civil. Sin embargo, aún enfrentamos una limitada difusión social y cierta resistencia cultural hacia modelos no adversariales.

Un punto clave es el fortalecimiento de los organismos privados de mediación. Su crecimiento no sólo amplía el acceso a la justicia, sino que permite diversificar los enfoques y generar innovación en la práctica. No obstante, esto debe ir acompañado de estándares claros de profesionalización y ética, para consolidar la confianza social en estos espacios.

Facilitadores contribuyen a la construcción de una cultura de paz sostenible

El facilitador es, ante todo, un agente de transformación social. Su papel no se limita a intervenir en conflictos, sino a generar condiciones para que las personas reconstruyan sus relaciones desde el respeto y la corresponsabilidad.

Desde el enfoque transformativo, el facilitador impulsa procesos en los que las partes no sólo llegan a acuerdos, sino que desarrollan habilidades para gestionar futuros conflictos de manera autónoma. En este sentido, contribuimos directamente a la construcción de una cultura de paz sostenible.

Mediación en conflictos socioambientales, digitales y organizacionales

Entre los principales desafíos destaca la necesidad de consolidar el reconocimiento social e institucional de la mediación. Aún persiste la percepción de que se trata de un mecanismo secundario frente al sistema judicial.

Otro reto fundamental es el crecimiento profesional del facilitador. No basta con una certificación inicial; se requiere formación continua, especialización y desarrollo de habilidades blandas.

Además, debemos enfrentar el desafío de adaptar la mediación a contextos complejos y emergentes, como los conflictos socioambientales, digitales y organizacionales, que exigen enfoques cada vez más especializados y multidisciplinarios.

MASC como oportunidad de transformar relaciones y fortalecer el tejido social

Visualizo un futuro en el que la mediación se consolide como un eje estructural del sistema de justicia y de la gobernanza social. La evolución del facilitador estará marcada por la especialización, la interdisciplinariedad y el uso de herramientas tecnológicas.

Será clave impulsar la apertura profesional, fortalecer los centros privados, e integrar los MASC de manera transversal en instituciones educativas, políticas públicas y organizaciones sociales.

El reto no es menor: se trata de construir una nueva forma de entender el conflicto, no como un problema a eliminar, sino como una oportunidad para transformar relaciones y fortalecer el tejido social.

FICHA BIBLIOGRÁFICA DEL AUTOR*

Abogado, mediador privado y docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana. Especialista en Derecho Ambiental y Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias. Su trayectoria combina la investigación jurídica con la promoción de una cultura de paz y justicia ecológica. Ha participado en proyectos de innovación normativa y mediación socioambiental, impulsando la integración de los principios de sostenibilidad y empatía inter-especie en el ámbito jurídico. Su trabajo académico se centra en la transformación del derecho hacia modelos más inclusivos, participativos y respetuosos con todas las formas de vida.

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