El Gambito del rey

Observatorio Constitucional

José Ramón González Chávez

En ajedrez, un gambito es una jugada estratégica donde un jugador sacrifica piezas (generalmente un peón) a cambio de lograr ventajas en el juego, una evolución más rápida de las piezas, el control del centro del tablero o tomar la iniciativa en el ataque.

Eso es lo que ha estado haciendo el presidente Trump y su gobierno, con esta serie de medidas que desde que inicio del gobierno mexicano actual aplica con su política de mano de hierro y guante de terciopelo; y la presidente ha caído redondita en este gambito y solita ha dicho y hecho cosas que la colocan en posición de jaque. ¿Ejemplos? Aquí van solo tres:

1. La estrategia de solicitar la detención con fines de extradición del sinaloense Rocha Moya y nueve de sus secuaces ha sido impecable en tanto que se ha basado no en argumentos políticos sino estrictamente jurídicos, tanto de carácter nacional como internacional; a esto, la presidente, a instrucciones del guey tlatoani (sic) de Palenque ha respondido con una narrativa cien por ciento política e ideológica populista y autocrática al estilo de los líderes de la seudo izquierda de algunos países latinoamericanos, lo que en lugar de colocarla en una posición de igualdad de fuerza en el debate, no ha hecho sino poner en evidencia a su mentor, a ella, a su gobierno y su seudopartido (ellos mismos dicen que no son partido sino “movimiento”, sea lo que sea que eso signifique) en una situación muy delicada autopolarización y confrontación con Trump, su gobierno y su fracción dominante en el Congreso, dándole pretexto para poder actuar, de nuevo con fundamento jurídico, por su cuenta.

2. Arengar a su base política electoral a la que llama en una retórica parcial y hasta discriminatoria “pueblo” y en la que no cabe el 70% de la ciudadanía a la que por cometer el pecado capital de no compartir lo que dice y hace tilda a tabla rasa de “enemigos de derecha y ultraderecha” ya le está resultando poco efectiva en términos comunicacionales. Las dos líneas de su discurso: sus supuestos logros plagados de mentiras y la vociferación contra Estados Unidos, su gobierno y -diga lo que diga- su presidente, solo mostro el verdadero tamaño de su “músculo” político, cada vez más disminuido como pudo verse en las fotos reales de sus concentraciones del domingo pasado y la debilidad de su postura que sigue sin estructurar un contrargumento medianamente sólido frente a la postura Estadounidense.

3. El que el gobierno de EU continue con las acciones -repito- estrictamente jurídicas de EU quitándole la visa a dos gobernadores mexicanos de la frontera norte, igual que ha pasado sistemáticamente con otros gobernantes de morena no es casual: el objetivo es retomar el control de la franja fronteriza para efectos del tráfico de drogas y armas claro está, pero también del control del flujo migratorio y de mercancías hacia adentro de su territorio y sobre todo seguir ejerciendo presión política para el gobierno federal, que ante la cantidad de casos que desde luego en este ajedrez diplomático seguirá en aumento, ante la cual la presidente y su mentor, serán cada vez menos capaces de contener.

Le guste o no, CS se encuentra ante una disyuntiva realmente delicada: seguir defendiendo a los indefendibles miembros de su movimiento, protegiendo además al tlatoani y sus parientes, con lo que tarde o temprano se vera fuertemente involucrada ya no como defensora política sino jurídica y penalmente como cómplice, obstructora de la justicia o bien tomar la dura pero necesaria decisión de deslindarse de su tutor y dejar que toda la fauna nociva de su partido y gobierno se enfrenten a la justicia norteamericana y argumenten lo que a su derecho convenga…

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