Entre el silencio y el conflicto: la mediación como herramienta de dignificación en las personas adultas mayores

NINFA ANGÉLICA PÉREZ SALAS*

Miembro fundador de la Red de Mediadores, Conciliadores y Facilitadores Certificados de Aguascalientes, A.C.  

El presente artículo fue publicado en la página 22, edición número 53, mes de junio, de revista Jurista, Edición Especial de Mecanismos de Solución de ConflictosVoces construyendo paz y diálogo en México”.

La realidad que marcó un punto de quiebre en mi forma de entender la justicia fue comprender que el incremento de los conflictos familiares no encontraba su origen en la norma, sino en la emoción. El litigio, aunque necesario, no siempre resuelve, muchas veces profundiza la distancia entre las personas.

En la mediación encontré un espacio distinto: un lugar donde las partes no sólo hablan, sino que son escuchadas, reconocidas y legitimadas. Descubrí que mi vocación no es intervenir en el conflicto, sino facilitar un proceso de diálogo. He sido testigo de cómo, incluso sin un convenio formal, el simple hecho de restablecer el diálogo en condiciones de respeto, representa una forma real de justicia.

Las experiencias más transformadoras han sido con personas adultas mayores. No sólo he encontrado conflictos, sino silencios prolongados, necesidades invisibilizadas y una profunda búsqueda de dignidad; cuando una persona mayor acude a mediación para pedir una visita, una llamada o un espacio en la vida de su familia, comprendemos que no estamos frente a un problema jurídico, sino frente a una deuda emocional.

Cada acuerdo alcanzado es, en esencia, un acto de restitución de sus derechos humanos.

El acceso a una solución pacífica no debe quedar condicionado a barreras administrativas

La Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias representa un avance significativo en la construcción de una cultura de paz; sin embargo, su eficacia se ve limitada por la falta de armonización real entre las entidades federativas; más que una reforma normativa, lo que se requiere es una decisión institucional firme: establecer criterios homogéneos de certificación, evaluación y reconocimiento de facilitadores a nivel nacional.

Hoy en día, la falta de coordinación genera incertidumbre jurídica y obstaculiza la operatividad de los mecanismos alternativos, incluso en aspectos tan básicos como el registro de convenios. No es admisible que el acceso a una solución pacífica quede condicionado a barreras administrativas. La mediación, como derecho de acceso a la justicia, debe ser efectiva, ágil y reconocida sin restricciones territoriales; mientras esto no ocurra, la cultura de paz seguirá siendo un ideal normativo, pero no una realidad plenamente garantizada.

Un avance, la mediación en delegaciones, los juzgados cívicos y la mediación escolar

En el Estado de Aguascalientes, los mecanismos alternativos de solución de controversias han logrado consolidarse como una herramienta real de pacificación social. La articulación entre el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y los municipios ha permitido expandir la mediación más allá de los tribunales, llevándola a espacios comunitarios, educativos y de proximidad. Programas como la mediación en delegaciones, los juzgados cívicos y la mediación escolar reflejan un avance significativo en la construcción de una cultura de diálogo.

La mediación devuelve voz, autonomía y dignidad a personas adultas mayores

Mi papel como facilitadora es contribuir a la reconstrucción del tejido social desde el espacio más íntimo: la familia. La mediación intergeneracional permite no sólo resolver conflictos, sino transformar relaciones, trabajar con personas adultas mayores implica reconocerlas como sujetos activos de derechos, con capacidad de decisión, experiencia y valor social. La mediación les devuelve voz, autonomía y dignidad, les permite dejar de ser vistos como dependientes para convertirse en protagonistas de sus propias soluciones.

Mediación privada ofrece la misma eficacia y legalidad que la mediación pública

Uno de los principales desafíos es la percepción social. Mientras la mediación pública goza de mayor confianza por su accesibilidad, la mediación privada enfrenta resistencias asociadas al costo, pese a ofrecer la misma eficacia y legalidad. El verdadero reto no está en lo público o privado, sino en su reconocimiento; necesitamos fortalecer la difusión, visibilizar resultados y generar confianza en la ciudadanía, asi la mediación no deberá entenderse como una alternativa secundaria, sino como una vía legítima y eficaz de acceso a la justicia.

Facilitadores deben prepararse en gerontología y cuidados paliativos

El futuro de la mediación está directamente vinculado con la transformación demográfica y social. El crecimiento de la población adulta mayor exigirá una mediación cada vez más especializada, humana y consciente de las particularidades del envejecimiento. Los conflictos familiares relacionados con el patrimonio, el cuidado, la autonomía y la toma de decisiones serán cada vez más frecuentes.

Frente a ello, los facilitadores deberemos formarnos no sólo en derecho, sino en disciplinas como la gerontología y los cuidados paliativos, para intervenir con sensibilidad y conocimiento. La mediación tiene el potencial de convertirse en uno de los pilares de una sociedad más justa, no sólo porque resuelve conflictos, sino porque transforma la forma en que las personas se relacionan. El reto es cultural. Debemos dejar de ver a la vejez como una etapa de pérdida y comenzar a reconocerla como una etapa de valor, experiencia y dignidad.

FICHA BIBLIOGRÁFICA DE LA AUTORA*

Mediadora y Conciliadora Certificada por el Poder Judicial del Estado de Aguascalientes, con número de registro CM-PJAGS-085-2024. Miembro del Colegio Nacional de Mediadores Certificados, A.C. Miembro fundador de la Red de Mediadores, Conciliadores y Facilitadores Certificados en Aguascalientes, A.C. Implementadora de la mediación familiar con intervención multidisciplinaria en el DIF Estatal del Estado de Aguascalientes.

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