Prohibición de nepotismo tensa el tema electoral en Morena y entre sus aliados

Ricardo y Saúl Monreal.

Con información de El País

Los aliados de Morena y el propio partido de la presidenta perfilan reventar el candado impuesto por Claudia Sheinbaum para frenar el nepotismo en los comicios del próximo año, cuando se votan 17 gubernaturas, se renueva la Cámara de Diputados y se disputan cientos de cargos más.

Arranca la carrera interna en el oficialismo para quedarse con alguna de las candidaturas en juego. La competencia ocurre en medio del debate de una reforma electoral que tensa la relación entre las fuerzas del bloque gobernante. En marzo de 2025, con respaldo presidencial, el Congreso aprueba una norma que cierra la puerta a la sucesión inmediata de cargos entre familiares.

El Partido Verde se convierte en uno de los principales opositores a la ley contra el nepotismo y presiona para que la medida entre en vigor en 2030, junto con la elección presidencial, y no el próximo año. Pero la inconformidad no se limita a los verdes. Más de un morenista protesta por la disposición que Sheinbaum impone para aplicar la cláusula desde 2027.

La inconformidad dentro de Morena tiene apellido: Monreal. Se trata de la dinastía política que gobierna Zacatecas, en el centro del país.

El senador Saúl Monreal mantiene la intención de postularse para la entidad que hoy gobierna su hermano David y que antes encabeza Ricardo, el hermano mayor y actual coordinador de Morena en la Cámara de Diputados. “Yo no estoy en favor de que Saúl, mi hermano más pequeño, participe como candidato para suceder a un hermano”, asegura Ricardo en conferencia de prensa. “Debe esperar seis años (…) está viendo la tormenta y no se hinca”, añade el mayor de los Monreal.

Saúl primero renuncia a sus aspiraciones, pero luego cambia de postura. “La ley antinepotismo se aplica hasta 2030; en 2027 no hay impedimento constitucional”, sostiene el legislador, quien ahora defiende su derecho a participar en la contienda interna por la candidatura.

La disputa provoca una reacción en cadena. Manuel Velasco, coordinador del Verde en el Senado, lanza otro gesto de desafío. El dirigente, uno de los principales negociadores de la reforma electoral, destapa públicamente a la senadora Ruth González, esposa de Ricardo Gallardo, gobernador de San Luis Potosí y principal bastión del partido, como la carta fuerte para 2027. En Morena interpretan el movimiento como una provocación y también como una herramienta de presión en la negociación de la reforma. “En las encuestas que hacemos tiene una ventaja de más de 20 puntos; ojalá se anime”, afirma Velasco. Ante la pregunta de si será la próxima gobernadora, responde sin titubeos: “Sin duda”.

La presidenta Sheinbaum también fija postura. “Yo no estoy de acuerdo”, declara al ser cuestionada sobre el caso del Verde. “No me parece correcto que familiares se sucedan en el periodo inmediato; deben esperar seis años para competir. No está bien que haya una sucesión directa”, sostiene. A mediados del mes pasado, el Partido Verde veta en San Luis Potosí la llamada Ley Esposa, iniciativa que allana el camino para que la senadora González suceda a su marido el próximo año, en un gesto alineado con la postura presidencial contra el nepotismo.

Los dirigentes del Verde dejan de lado la reforma a los estatutos de Morena que prohíbe la herencia de cargos, una disposición que también alcanza a sus aliados. La senadora González adopta un tono más mesurado. “Buscamos consensos con los líderes del partido, respetamos mucho a la presidenta”, responde ante los cuestionamientos.

En el oficialismo crece la tensión. Legisladores del PT consideran que la reforma electoral impulsada por Sheinbaum adelanta innecesariamente los tiempos y detona la pugna interna por las candidaturas. La rebelión de verdes y morenistas enciende alertas sobre un eventual desacato a la orden presidencial que prohíbe el nepotismo, en paralelo a una reforma que aún no se concreta.

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