
Luis Gerardo Martínez García
Sin Recreo
La gobernadora Rocío Nahle ha sido la única que se ha atrevido a detener y denunciar la corrupción en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV); todos los gobernadores anteriores se hicieron los distraídos y voltearon en sentido contrario a pesar de todas las manifestaciones de inconformidad o por exigir sus derechos laborales. Coherente con los principios de la 4T, la gobernadora demostró su dicho: No a la corrupción “Caiga quien caiga, hasta las últimas consecuencias”; el proceso legal aún no termina.
La UPAV inició, como toda institución educativa, con fines nobles y humanistas: se quería profesionalizar a los asesores solidarios que formaban a los adultos del estado de Veracruz a través de una licenciatura; sin embargo, el IVEA no tenía las facultades para impartir educación superior, eso conllevó a la creación del Colegio Estatal de Educación para los Adultos (COEEPA), su primer director, mi amigo el profesor Ranulfo Lara me confirió en 2005 la responsabilidad de ser el primer director académico, encargo que desempeñé por dos años dedicados a la academia (en ningún momento en lo financiero), después renuncié y me reincorporé a mi universidad, la UPV.
El proyecto creció ordenadamente en ese tiempo como COEEPA: diseñamos 5 licenciaturas (Educación para los Adultos, Gerontología, Cultura física, y otras dos) y se crearon 32 Centros en todo el estado de Veracruz, ademas de inscribir una gran matrícula y dar muchas oportunidades a catedráticos para ejercer la docencia, se atendió una demanda muy sensible que era dar oportunidad a jóvenes y adultos de continuar con sus estudios universitarios.
El primero de diciembre de 2010, el COEEPA por decreto gubernamental se convirtió en la UPAV; de forma paralela se creó el bachillerato UPAV, y algo que llamaban “La fundación“ (una Asociación Civil), que en términos reales se encargaba de administrar todas las finanzas de la UPAV, como un organismo “especial“, externo y casi siempre opaco, bajo la anuencia del rector o rectora en turno y respaldado por el gobernante correspondiente. Dicen, no me consta, que era la caja chica para algunos.
Ya en ese momento la UPAV había torcido el rumbo, veamos:
Violación a los derechos laborales de los trabajadores: A los docentes decidieron otorgar el nombramiento de asesores solidarios (emulando la figura docente del IVEA), para no reconocerles ni antigüedad ni nombramiento, ni nada; otorgaron plazas a amigos (pocos lo saben, pero la UPAV si tiene bases); bloquearon la creación de organizaciones sindicales para imposibilitar logros laborales; y por si fuera poco se incurrió en la falta de pagos constantemente a docentes, administradores, y hasta directivos.
La UPAV se dio a la tarea de crear licenciaturas, maestrías y doctorados “sin ton, ni son”, en broma decían que había maestría en Gelatina 1 y Gelatina 2. Académicamente se transformó en un proyecto amorfo. Algunos directivos presumían hasta 200 licenciaturas que luego “rentaban“ a universidades privadas; las antologías se empezaron a comercializar en otros estados con total falta de rigor y transparencia financiera.
Por otra parte, los estudiantes y egresados siempre han padecido de falta de maestros, cierre de licenciaturas, costos altos de aranceles en inscripciones, mensualidades y procesos de titulación, pésima calidad en los estudios, en fin; eso ha traído consigo infinidad de manifestaciones de inconformidad. Lo que si era claro es que “La Fundación“ manejaba las finanzas con total opacidad y corrupción. Esto es sólo la punta del iceberg.
Esa fue la constante durante 14 años, incluidos sus gobernadores que presumían 60 mil estudiantes matriculados. Es hasta ahora que Rocío Nahle exhibe y denuncia la corrupción en la UPAV. Hoy, por el bien de Veracruz, la gobernadora tiene la posibilidad de rescatar esta casa de estudios con toda su gente honesta y preparada, y con la posibilidad de transformar a la UPAV en una casa de estudios universitarios, digna de los veracruzanos. ¡Rescatemos a la UPAV! (LGMG).


