Venezuela, Estado fallido, pero intervención de EU sustituye derecho por fuerza unilateral: UIBA

Foto de archivo, XXIII Congreso UIBA en Foz de Iguazú.

Redacción

Mediante un pronunciamiento oficial, la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA), sostiene que, si bien Venezuela sufría una degradación institucional objetivamente asimilable a la condición de un Estado fallido, la intervención militar de un país extranjero no es la vía para derrocar una dictadura o detener a un buscado por la justicia de otro país, expresiones con las cuales condena la extracción del presidente Nicolás Maduro y de su esposa mediante un operativo ejecutado por el gobierno de Estados Unidos.  

Como puntos negativos del régimen madurista, la UIBA alude al fraude electoral del 28 de julio de 2024, y admite que en su momento reconoció el triunfo legítimo del ciudadano Edmundo González Urrutia como expresión soberana del pueblo venezolano, sin embargo, “La progresiva degradación institucional condujo a Venezuela a una condición objetivamente asimilable a la de un Estado fallido”.

De manera contunde, la abogacía iberoamericana recuerda que “Desde los orígenes del régimen instaurado por el chavismo y profundizado bajo el gobierno de Nicolás Maduro, la UIBA ha sostenido de manera constante y fundada una posición crítica frente a un modelo de poder caracterizado por el desconocimiento sistemático del Estado de Derecho, la violación grave y generalizada de los derechos humanos, la supresión de la independencia judicial, la persecución política, la criminalización del ejercicio libre de la abogacía y la desarticulación de los colegios profesionales, así como por la manipulación fraudulenta de los procesos electorales y la negación de una representación política auténtica del pueblo venezolano”.

Sin embargo, advierte que la detención de Nicolás Maduro y de su esposa “plantea un grave dilema jurídico internacional, que implica no ceder a una “tentación peligrosa” de reflotar la doctrina Monroe y así erosionar los pilares del sistema multilateral”, así como de “revivir doctrinas superadas que debilitan gravemente el orden jurídico internacional, sustituyendo el derecho y la legalidad por la fuerza de decisiones unilaterales”.

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