Sobre lo que deciden los electores

Dr. Eduardo de Jesús Castellanos Hernández

El modelo económico libertario de Javier Milei, reivindica la economía de mercado como la forma más eficiente de creación y redistribución de riqueza; frente a los populismos latinoamericanos colectivistas que saben muy bien cómo llevar a la bancarrota a sus países -como los Kirchner, Maduro o la 4T-.

El domingo pasado Milei superó la prueba de las elecciones legislativas, y aunque no obtiene todavía la mayoría en ambas cámaras federales, la búsqueda de aliados legislativos le permitirá avanzar con sus reformas para liberalizar la economía que, hasta ahora, han sido instrumentadas mediante decretos del Ejecutivo.

En muchos distritos electorales los resultados fueron muy apretados, pero fue claro el triunfo de Milei en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -bastión de sus opositores-, donde apenas en septiembre pasado los kirchneristas, justicialistas o peronistas le habían ganado en las elecciones provinciales o locales.

Resulta difícil extrapolar la experiencia argentina a nuestro país, pues la historia política y el marco institucional son diferentes. Pero si es conveniente explorar algunos aspectos coincidentes.

Difícil, en principio, porque hay una reforma electoral en puerta para desaparecer el servicio profesional electoral nacional, para controlar los resultados electorales con la nueva burocracia electoral al servicio de la 4T.

Pero coincidente, por lo que habitualmente los electores desconocen.

Por ejemplo, que lo que siempre está en juego – en México o en Argentina- no es sólo la permanencia de la nueva élite gobernante (de la 4T, en México, nada austera, por cierto, como nuevos ricos que son), sino modelos políticos y económicos nacionales que impactan directamente en nuestra vida diaria.

Están en juego, también, en México:

  1. Elecciones auténticas que mantengan al sistema electoral como un mecanismo efectivo de control de gestión de la administración y ética públicas.
  2. La alternativa entre un modelo económico colectivista y una economía de mercado que privilegie la iniciativa privada en todos los ámbitos económicos donde sea necesaria, y
  3. La alternativa entre un modelo democrático y un modelo autoritario que restrinja libertades y derechos humanos.

CdMx, 28.10.25,

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