
Observatorio Constitucional
José Ramón González Chávez
El gran pensador y escritor italiano Umberto Eco en varias de sus obras pero sobre todo en un texto que tituló “Ur-fascismo contra fascismo” (1995) presentado como conferencia en la Universidad de Columbia en 1995 y luego publicado en The New York Review of Books, sostiene la hipótesis de que el fascismo, ideología que naciera precisamente en su país, no murió con el fin de la segunda guerra mundial, sino que se mantiene vivo en la actualidad, manteniendo incólumes los patrones del fascismo que pudiéramos llamar “clásico”, aunque con variables acopladas a las nuevas circunstancias de las sociedades modernas, adaptación a la que llamó “Ur-Fascismo”.
Identificó 14 rasgos característicos de esta ideología renovada que si bien no forman un sistema coherente, la presencia de cualquiera de ellos podría ser suficiente para hacer surgir una forma de fascismo local, regional, etc., rasgos que como veremos a continuación con toda claridad, bien pudieran encontrar similitud en el discurso y actuación de algunos líderes políticos y gobernantes de hoy e incluso en la actitud social ante ellos:
1) Culto a la tradición, que basado en saberes arcaicos y revelaciones antiguas privilegia la tradición como verdad absoluta;
2) Rechazo al modernismo, mediante el cual la Ilustración, la razón y ahora el modelo neoliberal, se ven como la causa de la corrupción actual, argumentando en su contra a través de premisas irracionales;
3) Culto de la acción por la acción, al considerarla valiosa en si misma, rechaza la planeación, el sistema jurídico, actúa sin reflexión;
4) El desacuerdo es traición (quien no está de acuerdo está contra mí), el pensamiento único es la regla, todo aquel que piense diferente es adversario, no admite no admite críticas ni vías alternas;
5) Miedo a la diferencia, explotación del “miedo al otro” mediante elementos definitorios como la polarización, el racismo, la xenofobia, el chauvinismo;
6) Apelación a las clases medias frustradas, se moviliza frente a sectores temerosos de perder su estatus y los somete a presión usando a los grupos más bajos;
7) Obsesión por el complot, usando el nacionalismo, la xenofobia, el intervencionismo, creencia en conspiraciones y exaltación nacionalista;
8) Envidia y miedo al enemigo, construcción de un enemigo interno y/o externo que amenaza la identidad del grupo;
9) La vida como lucha permanente, donde la existencia se concibe como combate continuo y por ende se glorifica el conflicto;
10) Elitismo y desprecio por los débiles, promueve una visión jerárquica y se desprecia a quienes se consideran inferiores;
11) Educación hacia la obediencia, disciplina y sumisión, no hay que pensar sino obedecer, rechaza el pensamiento crítico;
12) No diversidad, rechazo a comportamientos “indeseados” por débiles;
13) Populismo selectivo, la “voluntad del pueblo” la define arbitrariamente el líder y el movimiento
14) Lenguaje empobrecido, simple y repetitivo para limitar el pensamiento crítico.
Umberto Eco murió en febrero de 2016, así que no pudo presenciar el arribo de la autodenominada cuarta transformación en nuestro país; lástima, porque seguramente hubiera agregado un quinceavo rasgo: la militarización, la intromisión de las fuerzas armadas en los diversos aspectos de la vida pública civil. ¿Cuántos de estos rasgos característicos encontramos en el discurso político y en las actitudes de los desgobernantes actuales? Pues sí, don Umberto, el fascismo nunca se fue, el populismo autocrático lo expandió…

