
Alfredo Antonio Arroyo Vazquez
Licenciado en Derecho por la Universidad Cristóbal Colón (Veracruz). Maestro en Derecho Constitucional y Amparo por la Universidad Cristóbal Colón en convenio con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, con estudios de doctorado en Derecho Público por la Universidad Veracruzana. Abogado litigante y docente universitario. Ha desempeñado diversos cargos públicos.
La reforma a la Constitución Federal para que los jueces de todo el país sean electos en las urnas, en lugar de ganarse el cargo por estudios y experiencia, se llama “reforma judicial”.
Se tuvo que implementar en todo el país porque así lo dispuso el Gobierno federal.
Esa reforma judicial ya lleva como 3 o 4 reformas; tiene tanto parche que ya perdí la cuenta de cuántas reformas son, pero la elección judicial ya está más parchada que llanta de vulcanizadora.
En julio de este 2026, se hizo otro parche a nuestra Constitución Local, como consecuencia de un parche a la Constitución Federal.
Hay que recordar tres cosas:
Primero. Del 100% de los jueces de carrera que había antes de la reforma, corrieron al 50 % y sus plazas las ocupan ahora jueces de elección; algunos con experiencia, otros quién sabe de dónde salieron —de chile, de dulce y de manteca, pues—. Esa elección se llevó a cabo en 2025.
Segundo. Las plazas del restante 50 % que les falta por correr, se irían a elección el año que entra, 2027.
Tercero. Quienes quieran ser candidatos o candidatas a juzgador no se pueden postular de manera directa; tienen que presentar su solicitud a alguno de los tres poderes del Estado (o a los tres), y de ser seleccionados podrán aparecer en la boleta.
Estos son los principales cambios del nuevo parche:
Aplazamiento. La elección judicial se aplazó del 2027 al 2028.
Convocatoria. Deberá publicarse a más tardar el 30 de abril del año anterior a la elección, es decir, en 2027. La publica el Congreso del Estado, así que los interesados deben estar al pendiente, principalmente, en la página web de dicho poder.
Comités de evaluación. Se conservan los famosos comités de evaluación de cada poder, que son los cadeneros que deciden cuáles son los cuatro aspirantes que acceden a la última fase de selección de candidatos. Esos comités meten los nombres de esos cuatro finalistas a la bendita tómbola, y de ahí sacan dos nombres; esos dos son los que irán a la boleta.
Coordinación. Cada comité de cada poder designará a una persona coordinadora, y las tres personas coordinadoras integrarán una Comisión encargada de unificar procedimientos, exámenes y lineamientos.
Examen como filtro. Para esta elección sí se prevé la aplicación de un examen de conocimientos como filtro. Vaya usted a saber, querido lector, el rigor y la confiabilidad de ese examen, pero ya, aunque sea por protocolo pusieron uno.
Pedir que, posterior a los resultados, hagan público el examen para saber qué preguntaron, es tanto como pedirle al niño que fue por las tortillas que devuelva el cambio.
Por cierto, en el Gobierno federal se acaban de dar cuenta de que no tenía sentido que los poderes del Estado evaluaran, cada uno, con sus propias reglas.
Se uniformó el número de postulaciones para todos los cargos. Cada poder postulará a dos personas por cada vacante.
Con el modelo anterior, cada poder postulaba más candidatos para el cargo de magistraturas y menos para el de jueces; con este nuevo modelo se unifica y simplifica.
También se incorporó la paridad como principio rector en cada etapa del proceso de selección, no hasta el final.
Las nuevas reglas electorales corrigen algunos problemas que desde un inicio eran evidentes para todos, menos para el Gobierno federal.
Las boletas ahora contendrán los nombres completos de las candidaturas dentro de recuadros.
Muchos de ustedes, queridos lectores, de seguro no recuerdan cómo fue la boleta para la elección pasada porque es casi un hecho que no fueron a votar (quién sabe de dónde salieron los miles y miles de votos de muchas personas juzgadoras en la elección del año pasado).
En la elección pasada había, por un lado, cargos (por ejemplo: “Juez Penal”) y, por el otro, nombres con un número (digamos: “Luis Pérez” con el número 8).
Así que, si usted quería votar por “Luis Pérez”, tenía que buscar el número 8 en la sección de Juez Penal; a esto súmele que además había colores: el color café era, por decir, penal, el color rosa, civil, etcétera.
Nada más por el chisme, dese una vuelta por el simulador de votación para la elección judicial de la página del INE, para que vea el chilaquil que hicieron: https://practicatuvotopj.ine.mx/votacion/msc_jn/
En otras palabras, era más fácil que te dieran el paso en hora pico que votar en esa elección.
La jornada judicial se realizará en las mismas sedes que las elecciones ordinarias federales o locales, y el escrutinio y cómputo se efectuará en la propia casilla, no en la sede distrital.
Pero el conteo seguirá realizándose sin representantes de las candidaturas; es decir, querido lector, si usted es candidato, no tiene derecho a que alguien de su confianza esté presente cuando se cuenten los votos: todo en lo oscurito.
En síntesis, la nueva reforma, de la reforma, de la reforma, es un parche mal puesto a una llanta de bicicleta con la que se pretende mover un camión de volteo.


