Una forma auténtica de vivir la política

Pbro. Juan Beristain de los Santos

Director. Oficina Comunicación Social. Arquidiócesis de Xalapa

No. 604

Xalapa, Ver., 18 de enero de 2026.- Juan el Bautista reconoció a Jesucristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo para señalarlo como el Mesías y la víctima salvadora de la humanidad. Este Mesías genera una fe que es una forma de vivir con los pies en la tierra, pero con el corazón y la mente puestos en los tesoros eternos.

La fe no es una fuga mundi (escaparse de los problemas de este mundo), sino un verdadero compromiso con todas las realidades que nos toca vivir día a día. La fe le da a cada cristiano una luz y una fuerza de voluntad para analizar con todo detalle cada problema que impide a la persona vivir con dignidad y con justicia. Por eso, el mismo san Pablo llegó a afirmar con toda claridad: “El Reino de Dios no consiste en bebidas y comidas, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo” (Rom 14,17).

La justicia y la paz son exigencias específicas para todo creyente que quiere vivir el modo divino de fraternidad, solidaridad y generosidad entre las personas de su contexto.

Es claro para todos los creyentes que no debemos continuar con el estilo de vida egoísta y de indiferencia que estamos viviendo cada día. No hemos podido detener el deterioro del medio ambiente. No se ha conseguido que el salario, aunque haya aumentado, tenga un poder adquisitivo suficiente, para vivir con dignidad y con la seguridad social merecida para cada ciudadano. La violencia creciente no la hemos podido solucionar juntos. La pobreza que estamos viviendo no la hemos enfrentado juntos con las mejores estrategias.

Conviene preguntarnos con seriedad: ¿Por qué dejamos que los demás solucionen los problemas que todos debemos resolver juntos? ¿Por qué nos detenemos para iniciar un caminar juntos buscando soluciones en las que todos tengamos que aportar lo que nos corresponde como ciudadanos y como creyentes? Todos debemos estar al pendiente de todo lo que es común.

La respuesta para involucrarnos todos en el bien común es realizar y participar en política con el sentido de conseguir lo necesario para vivir con dignidad y responsabilidad. Benedicto XVI, Papa emérito, presentó claramente la meta de la política en su sentido del bien de la sociedad: “La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho”.

Pongamos todo nuestro empeño y responsabilidad para participar en el bien común hasta que todos vivan con dignidad.

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