Renunció al PRI porque sería expulsado al rechazar acercarse a Nahle, aclara Héctor

*No respaldó a Alito en la búsqueda por la dirigencia nacional del PRI

*Moreno lo presionó para que votara por el presupuesto estatal

*Confrontación por críticas a la Auditoría Superior de la Federación

*Aspira a la gubernatura; Alianza Generacional busca ser partido

En conferencia de prensa la mañana de este martes, el diputado local Héctor Yunes Landa aseguró que su salida del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no fue una decisión improvisada ni producto de una ruptura menor, sino una medida anticipada frente a un proceso de expulsión que, afirma, ya estaba en marcha debido a sus desacuerdos con la dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas.

El legislador sostuvo que el trasfondo de esta confrontación se encuentra en su negativa a respaldar una presunta línea política de acercamiento con el gobierno estatal de Veracruz.

En conferencia de prensa, Yunes Landa explicó que uno de los episodios que marcó el deterioro definitivo de su relación con la dirigencia priista ocurrió en vísperas de la discusión del presupuesto estatal. Según relató, fue citado en la sede nacional del partido, donde el propio Moreno Cárdenas le planteó la conveniencia de votar a favor del paquete económico promovido por la gobernadora Rocío Nahle García, en el marco de una relación política que —aseguró— el líder priista mantiene con la mandataria.

De acuerdo con su versión, en ese encuentro se le propuso no sólo respaldar el presupuesto, sino también mantener una postura conciliadora frente al gobierno estatal. Yunes Landa rechazó la propuesta, al considerar que su voto no podía condicionarse sin antes analizar el contenido del documento. Subrayó que su decisión obedeció a criterios de responsabilidad pública y no a intereses partidistas.

El legislador afirmó que, tras su negativa, el ambiente con la dirigencia se tornó tenso. Finalmente votó en contra del presupuesto, lo que —dijo— provocó el enojo del dirigente nacional. A partir de ese momento, señaló, se intensificaron las presiones internas en su contra, en un contexto que calificó como de decisiones unilaterales y prácticas de control dentro del partido.

Yunes Landa enmarcó este episodio dentro de una serie de desacuerdos acumulados a lo largo de los años con Moreno Cárdenas. Recordó que uno de los primeros roces surgió cuando decidió no respaldarlo en su búsqueda por la dirigencia nacional del PRI, lo que, según su versión, derivó en un distanciamiento constante.

El ahora exmilitante también cuestionó la concentración de poder al interior del partido, al asegurar que la mayoría de los órganos de decisión responden a la línea del dirigente nacional. En ese sentido, acusó un desplazamiento sistemático de perfiles que no coinciden con dicha conducción, así como una depuración interna que ha debilitado al instituto político.

Asimismo, refirió otros episodios de confrontación, como cuando expresó críticas relacionadas con la Auditoría Superior de la Federación, lo que —dijo— generó reclamos directos por parte de la dirigencia. A ello se suman, según su relato, intervenciones en procesos locales que limitaron la participación de estructuras estatales en la definición de candidaturas.

En este contexto, Yunes Landa sostuvo que el PRI atraviesa por uno de los momentos más críticos de su historia, reflejado en la pérdida de espacios políticos y gubernaturas. Consideró que las decisiones tomadas desde la dirigencia han contribuido a este escenario.

Respecto a su renuncia, explicó que fue presentada formalmente tanto ante instancias partidistas como ante el Instituto Nacional Electoral, con el objetivo de dejar constancia de su salida del padrón de militantes. Insistió en que la decisión respondió a la certeza de que sería expulsado una vez transcurrida cierta etapa legislativa, información que —aseguró— le fue confirmada por personas cercanas a la dirigencia.

“Me adelanté a un proceso que ya estaba decidido”, sostuvo, al recalcar que no estaba dispuesto a permanecer en un partido donde, a su juicio, se imponían decisiones contrarias a sus convicciones políticas.

El diputado dejó claro que su salida del PRI no implica la renuncia a su cargo, al señalar que se trata de una posición obtenida en las urnas. En consecuencia, anunció que continuará su labor como legislador independiente, mientras analiza la viabilidad de mantener o reconfigurar el grupo mixto en el Congreso local.

En cuanto a su futuro político, Yunes Landa afirmó que no ha tomado una decisión sobre incorporarse a otra fuerza política. Aunque reconoció haber recibido invitaciones de diversos partidos, aseguró que no ha aceptado ninguna. También descartó de manera categórica sumarse a Morena, al argumentar diferencias ideológicas y políticas.

Sobre otras opciones, mencionó que mantiene una relación cercana con liderazgos de Movimiento Ciudadano, aunque sin que ello implique una adhesión inmediata. Insistió en que su prioridad es definir un proyecto político antes que una afiliación partidista.

El legislador también hizo referencia a la organización Alianza Generacional, vinculada a su estructura, la cual busca constituirse como partido político local, lo que podría representar una alternativa futura en su trayectoria.

En el plano electoral, reiteró su aspiración de competir por la gubernatura de Veracruz. No obstante, condicionó su eventual participación a los resultados de mediciones internas dentro de la oposición. Aseguró que solo aceptaría una candidatura si se demuestra que es el perfil más competitivo para enfrentar al oficialismo.

En caso contrario, dijo, respaldaría a quien obtenga mejores condiciones para ganar la elección. “No se trata de aspiraciones personales, sino de construir una opción viable”, expresó.

Finalmente, Yunes Landa enfatizó que su actuación política se guía por principios propios y por su responsabilidad con la ciudadanía. Afirmó que no está dispuesto a subordinar sus decisiones a acuerdos que, desde su perspectiva, comprometan el interés público, postura que —aseguró— motivó su ruptura con el PRI y su decisión de anticiparse a una expulsión que consideró inminente.

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