Publican las disposiciones para la prevención de riesgos y el derecho al descanso en la jornada laboral

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) dio a conocer las nuevas disposiciones orientadas a prevenir riesgos laborales y garantizar el derecho al descanso durante la jornada de trabajo, conforme a lo establecido por la llamada Ley Silla. Estas reglas, vigentes a partir del 17 de julio, detallan el impacto de la postura estática prolongada y amplían las medidas recomendadas para proteger la salud de las personas trabajadoras.

Las disposiciones están dirigidas a centros de trabajo donde se realicen actividades de pie por más de tres horas continuas, conocidas como labores con bidepestación prolongada.

En cuanto al derecho al descanso, la STPS contempla tres alternativas para el uso de sillas: que el asiento forme parte del área de trabajo, que esté disponible cerca de donde se realizan las tareas, o que se ubique en un sitio fijo dentro de las instalaciones de la empresa.

De acuerdo con la normativa, las empresas deberán llevar a cabo un diagnóstico de sus puestos de trabajo para identificar cuáles implican bidepestación prolongada, qué tareas pueden ejecutarse sentadas y si los espacios permiten la colocación de sillas en las zonas de trabajo.

Además de esto, los centros de trabajo están obligados a registrar “las actas de recorridos de verificación de la comisión de seguridad e higiene del centro de trabajo los riesgos de trabajo detectados para cada una de las personas trabajadoras en bipedestación, así como las medidas preventivas a implementar”, de acuerdo con las disposiciones publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

El nivel de riesgo (bajo, medio o alto) será calificado a través de un cuestionario, entre otras preguntas, los empleadores responderán: el tiempo que el trabajador permanece de pie, la capacidad de movilidad en la zona de trabajo, los malestares del empleado, la posibilidad de cambiar de postura, entre otros elementos.

Tipo de silla sí, tiempo de reposo no

La Secretaría del Trabajo no definió en las disposiciones un estándar de tiempo o frecuencia para los descansos que estableció la Ley Silla, aunque sí reitera la creación de programas de pausas activas como medida para la prevención de riesgos.

Por otra parte, la dependencia indica que las sillas deben otorgarse considerando, además del nivel de riesgo, estas características:

Respaldo: Proporcionar soporte evitando la fatiga muscular.

Altura del asiento: Permitir que los pies de la persona toquen el suelo sin que haya tensión en las piernas o en la espalda.

Soporte lumbar: Permitir la adaptación a la curvatura natural de la columna vertebral, proporcionando apoyo firme pero flexible en la zona lumbar.

Capacidad de ajuste: Permitir acomodar la altura del asiento, profundidad, inclinación del respaldo, altura y abatimiento de los reposabrazos para adaptarse a las necesidades individuales.

Ergonomía: Promover una postura saludable y reducir la presión en diferentes partes del cuerpo como espalda, hombros, cuello y pliegue de las piernas.

Facilidad de movimiento: Contener ruedas o mecanismos de giro que permitan moverse con facilidad sin tener que levantarse constantemente.

Estabilidad: Evitar que se mueva o incline involuntariamente durante el uso.

Reposabrazos: Considerar el apoyo a los antebrazos para reducir la tensión en hombros.

Reposapiés: Contener reposapiés que se pueda extender o retraer y que permita al usuario elevar o bajar las piernas y obtener una mayor comodidad al reclinarse y una mejor circulación.

Adicional a las pausas y las características de las sillas, las disposiciones establecen como obligación de adoptar medidas como el diseño adecuado de los espacios para incorporar los asientos, alternar tareas para permitir el cambio de postura, proporcionar calzado ergonómico y acondicionar los pisos en el puesto de trabajo, de tal manera que tenga una superficie amortiguada.

Con información de El Economista

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