Presidenta interina de Venezuela, vetada en UE por violar derechos humanos; Trump la amenaza

Delcy Rodríguez. Foto: TNYT

Redacción

La juramentación secreta de Delcy Rodríguez como presidenta interina de Venezuela, celebrada el sábado en Caracas con el aval de Estados Unidos, abrió una nueva fase de tensión política. Poco después, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa: si Rodríguez “no hace lo correcto”, afrontará “un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”.

Ese mismo sábado, tras la operación estadounidense en Caracas, la dirigente adoptó un discurso desafiante. Reivindicó a Nicolás Maduro como el único mandatario legítimo del país y aseguró que el Gobierno estaba preparado para defender los recursos naturales de Venezuela.

Mientras la población reaccionaba con compras masivas de alimentos y combustible ante el ataque de EE. UU., Trump insistía en que Rodríguez había mostrado disposición a colaborar. Según relató desde Mar-a-Lago tras la detención de Maduro, la dirigente mantuvo “una larguísima conversación” con el secretario de Estado, Marco Rubio, en la que habría afirmado: “Haremos lo que ustedes necesiten”. Sin embargo, al día siguiente el presidente endureció su mensaje en una entrevista con The Atlantic: si no cumple, advirtió, el castigo será incluso mayor que el impuesto a Maduro, encarcelado en Nueva York a la espera de juicio.

Rodríguez combinó el tono nacionalista con una puerta abierta a la negociación. Afirmó que Venezuela no aceptará someterse a Washington —“no seremos una colonia”— y condenó un ataque que, según The New York Times, dejó al menos 80 muertos, aunque dejó claro que el diálogo con Estados Unidos sigue sobre la mesa.

EU no quiere repetir errores de Irak

Este domingo, Marco Rubio expuso en varias entrevistas televisivas las líneas maestras del plan estadounidense. Washington, dijo, no pretende desmantelar de forma inmediata todo el entramado chavista ni repetir errores del pasado, como la intervención en Irak, donde EE. UU. terminó cooperando con las mismas estructuras que había intentado eliminar. Tampoco quiere dejarse llevar únicamente por afinidades ideológicas con figuras de la oposición como María Corina Machado o Edmundo González si estas no cuentan con respaldo interno suficiente para reconstruir el país.

Con ese enfoque pragmático, la Administración Trump no descarta trabajar con los actuales dirigentes venezolanos —incluida Rodríguez— siempre que acepten las condiciones impuestas desde Washington.

Vetada por la Unión Europea

La figura de Delcy Rodríguez arrastra además un largo historial de sanciones internacionales. En enero de 2020, su llegada al aeropuerto de Barajas provocó una grave crisis política en España, ya que tenía prohibida la entrada en la Unión Europea desde 2018 por su presunta implicación en violaciones graves de derechos humanos y en la represión de la oposición venezolana. Su nombre figura en una lista de sancionados que incluye a buena parte del núcleo duro del chavismo.

Las medidas restrictivas, aprobadas en enero de 2018 y renovadas periódicamente —la última el pasado 15 de diciembre—, se mantendrán vigentes hasta enero del próximo año salvo decisión en contrario. En ese listado aparecen también dirigentes como Diosdado Cabello, actual ministro del Interior, o el fiscal general Tarek William Saab.

Pese a estas restricciones, Rodríguez pudo acceder a Bruselas en julio de 2023 para asistir a la cumbre UE-CELAC, gracias a un permiso excepcional. Ese salvoconducto no existía en 2020, cuando su paso por Barajas dio lugar a una investigación judicial. La causa fue archivada al concluir que no abandonó la zona internacional del aeropuerto, aunque el Tribunal Supremo precisó después que el avión ya había entrado en territorio español al sobrevolar su espacio aéreo, subrayando que las sanciones europeas se dirimen en el ámbito político y no penal.

El caso adquirió mayor dimensión al conocerse que José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes y número tres del PSOE —hoy en prisión provisional por corrupción—, se reunió con Rodríguez en el aeropuerto. Ábalos ofreció versiones contradictorias, mientras fuentes policiales apuntaban a que conocía con antelación la llegada de la vicepresidenta venezolana.

Las investigaciones posteriores de la Guardia Civil revelaron mensajes que indican que Ábalos estaba informado días antes del viaje y que incluso avisó al presidente Pedro Sánchez. Además, uno de los empresarios implicados en la trama de corrupción habría organizado una agenda de varios días para Rodríguez en Madrid, con reuniones con empresarios españoles y un encuentro en el propio Ministerio de Transportes.

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