Mujeres que perdieron, pero se impusieron en la elección judicial

La desventaja de ser hombre

Quetzalli Carolina Vázquez

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La elección judicial dejó varias cosas al descubierto, entre ellas, que hay casos donde la justicia simplemente se disfraza para beneficio de quienes buscan a toda costa, ostentar el poder, tal es el caso de las mujeres que perdieron en las urnas y buscaron los huecos legales para, por medio de litigios, arrebatarle la constancia a los verdaderos ganadores.

Las reglas eran claras desde el inicio: las boletas estaban divididas, hombres contra hombres y mujeres contra mujeres, así se estableció y así se votó sin embargo, en Veracruz, tres de las candidatas derrotadas usaron el argumento de moda —el género— para impugnar los resultados.

Alegaron que obtuvieron más votos que los hombres que ganaron en su categoría y, con el respaldo de las autoridades electorales, se impusieron en cargos que no les correspondían porque la competencia no fue “todos contra todos”, ellas lo sabian y con esas reglas aceptaron participar sin embargo, al verse perdidas utilizaron los vacíos legales para llegar a dónde querían y ahora serán juzgadoras.

Pedro Pablo Castillo, Ángel Rosas Solano y Luis Enrique Burgos Flores, ganaron legalmente en Veracruz, recibieron su constancia avalados por el INE pero fueron despojados con el aval del sistema; la igualdad, tan defendida en el discurso, terminó convertida en un arma para torcer la voluntad ciudadana y arrebatar triunfos, las mujeres se impusieron y los hombres fueron excluidos.

La futura presidenta del Poder Judicial, Rosalba Hernández Hernández, fue cuestionada sobre el tema en un desayuno con periodistas de la Asociación de Comunicadores de Veracruz (ACOVER), fiel a su estilo, primero intentó evadir la polémica, pero luego dijo que, “hace algunos años si hubiera sido al revés, los hombres habrían hecho lo mismo”, una declaración que confirma la miseria del sistema: no importa quién gane conforme a las reglas, importa quién tenga más herramientas, capacidad y amistades para retorcerlas pero sobre todo importa que quienes lleguen sean mujeres.

En el tema de la paridad de género, la igualdad y los derechos de las mujeres hay mucho que componer y recomponer, sin embargo hay cuestiones que el género debería tener claro PORQUE ES TIEMPO DE MUJERES SÍ PERO…

OBTENER UN ESPACIO DE PODER POR EL SOLO HECHO DE SER MUJER NO ES JUSTICIA.

USAR UN “HUECO” LEGAL PARA IMPONERSE Y ARREBATAR ESPACIOS NO ABONA A LA IGUALDAD.

LLEGAR A UN CARGO POR SER LAS MEJORES YA SEA POR EXAMEN O VOTACIÓN, ES DIGNO DE RECONOCERSE PERO, IMPONERSE UTILIZANDO BENEFICIOS QUE OTORGA EL SER MUJER RESULTA NO SOLO INDIGNANTE SINO INCLUSO DENIGRANTE.

La simulación disfrazada de privilegio con igualdad es manchar la bandera de la paridad para justificar trampas.

Las mujeres deben ocupar espacios demostrando ser las mejores, no porque la ley se manipule a su conveniencia; la igualdad no puede convertirse en un cheque en blanco para arrebatar lo que no se ganó en las urnas.

La resolución tras la elección judicial en Veracruz deja una lección amarga: hoy, en nombre de la paridad, se consuma la injusticia y, si este precedente se normaliza, mañana cualquier derrota podrá disfrazarse de triunfo justificado en “ser mujer”.

Con el argumento de la deuda historica con las mujeres, ahora son los hombres quienes están en desventaja y la igualdad que se ha pretendido se convierte en una lucha de poder buscando que las mujeres desplacen a los hombres por el solo hecho de ser hombres y eso no le da a las mujeres el valor que realmente tienen.

Que a cualquier espacio público o privado lleguen los mejores sin importar si se trata de hombres o mujeres, eso sí es igualdad, lo demás, es discurso.

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Agosto 2025.

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