
Observatorio Constitucional
Jose Ramon Gonzalez Chavez
La seguridad social es un derecho fundamental de tercera generación y una institución constitucional de índole social, ya que es ejercida por todos los trabajadores que laboran ya sea en la iniciativa privada, en el sector público en el sector social como los sindicatos; está previsto en la Declaración Universal de los Derechos humanos en su artículo 17 y en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 123, apartados A y B y garantizado por instituciones públicas que deberían estar avocadas al tema.
Por lo regular, la gente confunde o asemeja la seguridad social a los servicios de salud, más en estos tiempos en que desde hace ocho años los servicios de salud pública están en una situación tan deplorable pues es lo que más resalta; y si bien los abarca, en sentido amplio tiene que ver con muchas otras cosas relacionadas con la actividad y la relación laboral, ya que en sentido amplio, la seguridad social comprende tres tipos de prestaciones:
1) Prestaciones médicas, como:
– Atención a la salud: consultas individuales, de medicina familiar, especialidades, cirugías, atención quirúrgica, dental y hospitalización;
– Servicios farmacéuticos: suministro de medicamentos y productos farmacéuticos recetados durante el tratamiento;
– Maternidad: asistencia obstétrica, atención médica durante el embarazo, parto y puerperio, además de distintos subsidios y ayudas.
– Riesgos de trabajo: Atención médica y quirúrgica, rehabilitación, aparatos de prótesis y ortopedia en caso de accidentes o enfermedades laborales;
– Medicina preventiva: Programas de chequeo e higiene para prevenir y detectar enfermedades a tiempo.
2) Prestaciones económicas: como:
– Pensiones: Pagos periódicos que pueden ser de carácter transitorio por incapacidad temporal o vitalicio, debidas a un accidente de trabajo; por edad y tiempo de servicios o incluso por viudez u horfandad;
– Subsidios: Apoyos económicos de carácter temporal que sustituyen el salario del trabajador cuando este se encuentra imposibilitado para laborar por enfermedad o accidente de trabajo; por maternidad (durante el período prenatal y postnatal);
– Indemnizaciones: Pagos únicos que se entregan por una sola vez, como ocurre con una incapacidad permanente parcial que no amerita pensión completa;
– Ayudas especiales: Pagos en efectivo para situaciones específicas, como ayuda para gastos de matrimonio; préstamos personales, para menaje de casa o para auto.
3) Prestaciones sociales:
– Institucionales: Tienden a mejorar la calidad de vida de los trabajadores mediante programas culturales y deportivos; de capacitación y adiestramiento técnico para el trabajo; servicios turísticos; velatorios; guarderías, centros vacacionales y servicios funerarios por fallecimiento de un asegurado o pensionado o sus beneficiarios.
– De solidaridad social: que si bien no son para los trabajadores cotizantes, constituyen apoyos para asistencia médica, farmacéutica, hospitalaria y salud comunitaria dirigidos a poblaciones en situación de profunda marginación.
Durante el sexenio anterior y el presente, tal como sucede con otros temas como la seguridad, la protección civil, etc. el gobierno ha cometido el craso error de confundir la seguridad social con los servicios de salubridad general, mezclándolos y haciendo un verdadero revoltijo que llegó a su máximo nivel cuando el presidente anterior extinguió el seguro popular (salud pública) sustituyéndolo por un elefante blanco (IMSS bienestar) que por su inutilidad el propio gobierno federal terminó desapareciendo, y que sumó a la población en general a una institución de seguridad social que por su naturaleza son -eran- para los trabajadores, relajo total que provocó que varios estados decidieran no integrarse al sistema.
A esto hay que agregarle que el ejecutivo federal ha reducido cada año desde 2018 el presupuesto al IMSS y al ISSSTE que afecta sensiblemente todas sus prestaciones, lo cual es realmente sorprendente e implica graves responsabilidades de carácter administrativo y hasta penal dadas las miles de muertes que ha provocado, ya que por razones de simple sentido común, los presupuestos no pueden ni deben bajar, tratándose de sectores estratégicos para el desarrollo nacional como la salud, la seguridad, la educación, entre otros, recursos que se están empleando en las inútiles obras faraónicas capricho del presidente anterior y mantenidas por el actual.
Por si fuera poco, también por un capricho del presidente anterior sin fundamento técnico, se ha dinamitado el sistema de abasto de medicamentos; se ha despedido a personal médico, técnico y administrativo de las entidades públicas de salud; se ha incrementado la corrupción de “autoridades” y sindicatos, formándose con todos estos ingredientes un “pastel” que hoy nos ha llevado a la severa crisis que estamos presenciando y sufriendo los trabajadores y los mexicanos…


