
SERGIO ARTURO VALLS ESPONDA
Secretario Técnico para la Justicia Alternativa y Restaurativa en el TEPJF*.
En mi experiencia de quince años como juzgador en el Estado de México, puedo confirmar que existe una gran cantidad de juicios que surgen de temas puramente emocionales entre las partes.
Allá por el año 2014, siendo presidente de la Primera Sala Civil de Toluca, realicé una estadística sobre la relación existente entre las partes. Algo que nadie esperaba es que, hablando de acciones civiles, la relación de familia entre las partes superaba el 60%. Esto nos indicó claramente que se requieren otras formas de solucionar este tipo de controversias, y fue ahí cuando decidí incorporar la mediación a mis labores cotidianas siendo Magistrado.
Durante esos quince años, puedo compartir con absoluta precisión el número exacto de sentencias de apelación que fueron emitidas en cada sala de la que fui integrante; incluso, la información sobre el tipo de acciones intentadas, reales o personales y cuáles eran las pretensiones. Tenemos una estadística muy avanzada; por ejemplo, puedo hablar de los mil ciento veintitrés tocas de apelación que se resolvieron durante el año 2016.
Sin embargo, de lo que no tengo certeza (y para ser claro, ningún juzgador la tiene), es cuántos conflictos resolvieron realmente esas sentencias. Estoy seguro de que fueron muy pocos, porque generalmente las sentencias sólo concluyen una etapa procesal y, si existe un recurso, se continuará con la siguiente. El conflicto, lejos de resolverse, muchas veces escala y se alimenta, incrementando la conflictividad entre las partes que, como ya he mencionado, frecuentemente son familias.
Cuando un juzgador es silencioso testigo del desmembramiento de familias y del deterioro del tejido social es claro que algo está fallando en el sistema de impartición de justicia.
Un requisito impostergable es el de procedibilidad de los mecanismos alternativos
Como integrante del grupo revisor en el Senado de la República para la creación de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, tuve la oportunidad de percatarme, junto con todo el equipo que integró este plural grupo, de la complejidad del panorama. Fue un esfuerzo que no sólo reunió a las fracciones parlamentarias en comisiones unidas del Senado y de la Cámara de Diputados, sino que también sumó a colegios de notarios, actuarios, mediadoras, académicos, barras y asociaciones de abogados.
La Ley General nos dio un primer gran impulso para saldar una deuda histórica que venía desde la reforma constitucional de 2017; afortunadamente, se logró su aprobación en el segundo semestre de 2023, tras sesiones muy largas, pero que dieron resultado, después de 4 intentos fallidos por crear la norma general.
Por supuesto, se requieren cambios futuros para fortalecer su aplicación. Uno de ellos, que considero impostergable, es el requisito de procedibilidad de los mecanismos alternativos. Habrá que afinarlo y aplicarlo de forma gradual; veo estados que están preparados para implementar este requisito, mientras que a otros les hace falta crecer en lo local. Sin embargo, será una medida estrictamente necesaria en su momento, si queremos ver a los mecanismos alternativos alcanzar el desarrollo que tanto le urge al país.
Más de 300 personas facilitadoras privadas certificadas, en el Estado de México
Como primer presidente del Consejo Nacional de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (CNMASC), tuve la oportunidad de visitar y conocer de primera mano la realidad de la práctica de los MASC en la mayoría de las entidades federativas. Los contrastes son evidentes: el impulso que algunos estados le dan a los mecanismos son un gran ejemplo, mientras que, en otras entidades, lamentablemente no se observa interés alguno.
En el caso específico del Estado de México, entidad en donde me desarrollo profesionalmente, el crecimiento de la mediación privada ha sido muy importante en los últimos años, al grado de contar actualmente con más de 300 personas facilitadoras privadas certificadas.
El verdadero reto y avance está en generar sinergias con asociaciones y barras de abogados, así como con otros profesionistas, e incorporar decididamente a las cámaras de comercio e industriales. El objetivo es lograr que la mediación sea una realidad cada vez más eficiente y que los actores involucrados encuentren y aprovechen los grandes beneficios que existen en ella.
Nosotros estamos para resolver los conflictos inmediatos y prácticos que les preocupan a las personas, familias y empresas
Si bien ser generadores de paz es una consecuencia deseable del trabajo de las personas facilitadoras, no debemos confundirnos: debemos tener muy claro que nuestro objetivo es solucionar los conflictos de los mediados que acuden a nosotros.
Me parece que ser «constructores de paz» es un peso demasiado grande para la persona facilitadora. Nosotros estamos para resolver los conflictos inmediatos y prácticos que les preocupan a las personas, a las familias y a las empresas de este país. Como lo mencioné, la construcción de paz podrá ser una consecuencia muy deseable, pero no es nuestro propósito principal; nuestro objetivo es solucionar conflictos y no debemos perderlo de vista.
Los principales retos son unirnos, hacer difusión y vencer las fuerzas en contra
Dentro de los principales retos que observo para el gremio de personas facilitadoras, el primero es unirnos y hacer un frente común. Superar esa inútil batalla de egos mal comprendida. Debemos reconocernos como profesionales capacitados que trabajamos con un método, un sistema y con la calidad necesaria para solucionar la enorme cantidad de conflictos que surgen en nuestro país.
El segundo reto es la difusión: necesitamos divulgar lo que hacemos, compartir las buenas prácticas y los éxitos que vayamos logrando. Asimismo, debemos invitar a las personas mediadas que resuelven sus conflictos con nosotros a que también nos ayuden con esta promoción.
Tenemos mucho en contra, somos una fuerza contramayoritaria y existen movimientos que no quieren que la mediación siga creciendo; por ello, es fundamental dar a conocer el trabajo que realizamos día a día.
Barras y asociaciones de abogados deben asumir su responsabilidad social
No me queda duda de que, en un futuro no muy lejano, la mediación será un requisito de procedibilidad en una enorme cantidad de materias, tal como ya ocurre en el ámbito laboral. Por eso, quienes estamos hoy involucrados en este tema, a pesar de ser minoría, seremos la vanguardia. De ahí la importancia, como lo dije anteriormente, debemos unir nuestras fortalezas y consolidarnos como gremio.
Además, es necesario que las barras y asociaciones de abogados asuman su responsabilidad social y entiendan las oportunidades que representa la nueva Ley General de Mecanismos Alternativos, la cual ofrece una certificación homologada en todo el país y fomenta la novedosa y maravillosa figura de la abogacía colaborativa.
De igual forma, la otra pieza clave es el sector educativo. Las escuelas y facultades de derecho deben entender, de forma urgente, la necesidad de adoptar un enfoque multidisciplinario en la formación de abogadas y abogados. Es fundamental que adquieran conocimientos claros de conflictología, sociología, psicología, neurociencias y antropología, pero, sobre todo, que comprendan de dónde surgen los conflictos y cuál es la mejor forma de solucionar cada uno de ellos.
INFORMACIÓN CURRICULAR DEL AUTOR*
Licenciado y Maestro en Derecho con estudios de especialización en instituciones como la Universidad de Salamanca y la Universidad de Harvard. Expositor en foros nacionales e internacionales sobre mediación, conciliación, justicia restaurativa y cultura de paz. Hasta finales de junio de 2025 se desempeñó como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, director de su Centro Estatal de Mediación y fue el primer Presidente del Consejo Nacional de MASC. Fue integrante del grupo revisor de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias en el Senado de la República. Es Secretario Técnico para la Justicia Alternativa y Restaurativa en el TEPJF, desde el 1 de noviembre de 2025.


