Cuba se abre al capitalismo y la inversión, pero quiere mantener el control político

El Gobierno de Cuba aprobó un paquete de reformas económicas que abre más espacio al sector privado, permite nuevas formas de inversión y cambia reglas clave del modelo estatal.

El nuevo plan económico cubano incluye 176 medidas agrupadas en 23 ejes. Entre los cambios más relevantes están la ampliación del sector privado en Cuba, la posibilidad de crear bancos privados, la entrada de capital extranjero y la transformación de empresas estatales en sociedades con acciones.

También se prevé un mercado cambiario digital, con ajustes al valor del peso cubano. Ese punto es clave para entender el alcance real de la apertura. En una economía con controles fuertes, el precio del dólar no solo afecta a bancos o empresas. También define cuánto cuesta importar, producir, vender y ahorrar.

 En la versión cubana, el Gobierno abre más puertas, pero mantiene una presencia decisiva sobre las reglas generales.

El nuevo experimento no puede leerse como un salto directo hacia una economía libre. Es una apertura parcial. El Estado busca sumar inversión, mover la producción y aliviar la falta de bienes, pero sin abandonar el control político ni el papel central del sector público.

No adopta un capitalismo pleno

La respuesta más clara es que Cuba inicia una apertura económica más amplia, pero no adopta un capitalismo pleno. El Gobierno mantiene el discurso socialista y presenta las medidas como una forma de salvar el modelo, no de reemplazarlo.

El paquete llega tras años de crisis, apagones, baja producción, problemas de combustible, inflación y caída del poder de compra. La pandemia golpeó al turismo, una fuente vital de divisas. A eso se suman sanciones de Estados Unidos y fallas internas reconocidas por el propio Gobierno cubano.

Las reformas buscan dar más espacio a empresas privadas, cooperativas, inversión extranjera y capital de cubanos en el exterior. También apuntan a reducir subsidios generales y dirigir apoyos a personas vulnerables. Es un cambio sensible, porque modifica una parte central del contrato social cubano.

La pregunta de fondo es si las medidas podrán aplicarse sin trabas. Cuba ya tuvo intentos previos de apertura económica que avanzaron de forma limitada. La diferencia, esta vez, es la urgencia. La economía necesita divisas, producción y confianza.

El antecedente de China y Vietnam aparece en el debate cubano

El Gobierno cubano ha mencionado modelos como China y Vietnam como referencias posibles. Ambos países mantuvieron sistemas políticos de partido único, pero abrieron grandes espacios a la inversión, la empresa privada y el comercio exterior. Esa comparación aparece porque muestra una vía de mercado sin cambio político completo.

Sin embargo, Cuba parte de una situación distinta. Su economía es más pequeña, depende más de las divisas externas y arrastra fuertes problemas de infraestructura. También enfrenta restricciones financieras y comerciales que limitan su margen de maniobra.

La banca privada, el mercado de divisas y la entrada de capital pueden cambiar el funcionamiento diario de empresas y consumidores. Pero para que esas medidas tengan efecto, será necesario ver cómo se aplican, qué sectores se abren y qué tan libre será la formación de precios.

El nuevo experimento cubano se juega en ese punto. No alcanza con abrir comercios o permitir más actores privados. La prueba real estará en verificar si la economía puede operar con reglas estables, acceso a dólares, crédito, inversión y menos dependencia de decisiones administrativas.

Fueron aprobadas por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel

Difunden en Cuba nuevas medidas económicas. El periódico Granma, en su edición de este viernes, refleja tales decisiones y pone los elementos más significativos de las propuestas. Se trata de transformaciones económicas y sociales presentadas ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento cubano) con aprobación del líder de la Revolución Cubana General de Ejército Raúl Castro Ruz y del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Señala el mensaje que para evaluar las propuestas de transformaciones económicas y sociales, un tema de vital importancia para el futuro del país, se realizó la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), en su X Legislatura.

El encuentro, con sede en el Palacio de Convenciones incluyó a diputados de La Habana y a aquellos que viven en la capital dadas sus responsabilidades.

Señala Granma que en el contexto más complejo que enfrenta el país desde el periodo especial, aparecen transformaciones de impacto estratégico en el modelo económico y social cubano, concebidas como un ejercicio soberano para preservar las conquistas de la Revolución sin renunciar al socialismo.

Se muestran 390 propuestas, aceptándose el 66,7 por ciento y el resto se corresponde con el proceso de implementación, otras valoraciones positivas, así como aspectos que no constituyen transformaciones.

Como resultado del análisis de las propuestas de transformaciones realizado en el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC), fueron incorporadas 69 recomendaciones. Apuntaron que el documento oficial recoge 176 propuestas de transformaciones, agrupadas en 23 ejes fundamentales de la vida económica y social del país.

Se aborda la Empresa Estatal Socialista, con ampliación del sistema empresarial estatal, descentralización, redimensionamiento de este sistema, incremento de facultades y otros asuntos fundamentales.

Incluye este tema en particular el destino de las utilidades, actualizar funciones y facultades de las Juntas de Gobierno, y ajustes salariales.

Los cambios incluyen todo el sistema económico del país, las empresas privadas y su desempeño y las relaciones de propiedad, en un amplio espectro económico y social, reseña la publicación.

Con información de Financial Times y Prensa Latina

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