¿Cuál traición?

Observatorio Constitucional

José Ramón González Chávez

Dentro de la serie de mentiras, declaraciones ignorantes, o en el mejor de los casos imprecisas que hemos padecido desde hace más de un cuarto de siglo y se han continuado en la administración actual se encuentran las proferidas desde el pulpito presidencial matutino sobre el reciente operativo en el que se aseguraron seis laboratorios de producción masiva de drogas en la sierra de Chihuahua, mismo que trajo como consecuencia otros hechos que provocaron la participación de distintas autoridades federales, estatales y extranjeras a tal grado que, como en el juego de la pirinola, ya no se sabe si miente uno, mienten dos o mienten todos. El caso es que a simple vista y con la información disponible parece no haber coherencia (relación de una cosa con otra) entre los hechos y los dichos de todas las instancias involucradas. A continuación, varias muestras:

– En el evento murieron dos agentes de la CIA. El asunto es que hasta la fecha no ha quedado claro ni sus nombres, ni como fue que murieron; al respecto hay versiones encontradas. Ellos “estaban dando capacitación” sobre drones -actividades técnicas, no de autoridad- a 600 km de donde se realizó el operativo en el cual no participaron, pero curiosamente no tenían vehículo (!!¿cómo llegaron hasta ahí?) y “pidieron un aventón” a los elementos del gobierno de Chihuahua, versión que tampoco se explica, pues es más que evidente que estos funcionarios extranjeros, por las funciones que ejercen, deben por protocolo tener asegurada su transportación de ida, durante su estancia y vuelta. Asimismo, en el hecho también murieron dos funcionarios mexicanos: el director local de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera y su escolta, Manuel Méndez.

– La presidente dijo no estar informada de la presencia en territorio nacional de los agentes extranjeros fallecidos y que al respecto iba a pedir informes a la Gobernadora de Chihuahua. Si sabía, está diciendo una mentira para embarrar en el asunto a María Eugenia Campos, en el contexto político de las elecciones que se llevaran a cabo próximamente en la entidad; si no sabía, implica un muy grave error ya no de gobierno sino de Estado, pues querría decir que la Sedena y Guardia Nacional (40 de cuyos elementos participaron en el operativo), la Gobernadora, el Fiscal estatal y el propio gobierno norteamericano se estarían brincando o pasando por el arco del triunfo al Ejecutivo federal. Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México ha desmentido la versión de Sheimbaum, afirmando oficialmente que 1) la estancia y participación de agentes federales norteamericanos en México ya tiene años en el marco de acuerdos de colaboración, de hecho, así lo sentenció Trump desde el inicio de su segundo gobierno; 2) esa participación está autorizada por el ejecutivo y que, por lo tanto, 3) ella sí sabía de la presencia de estos y otros agentes.

– La presidente dijo que si la gobernadora de Chihuahua permitió con los agentes de la CIA y colaboró con ellos, esta cometiendo el delito de traición a la patria y vulnera la soberanía nacional. El operativo del gobierno de Chihuahua está muy lejos de pretender una vulneración a la soberanía nacional; todo lo contrario: pone en evidencia una actuación estatal orientada a garantizar la seguridad pública y combatir al crimen organizado que sí vulnera la soberanía nacional con sus actos contra la población, el territorio (más de a mitad del territorio en sus manos) y el poder público, en donde se ha infiltrado en los tres órdenes de gobierno. En el código penal federal, la traición a la patria exige acreditar presupuestos como la afectación real y verificable a la independencia y soberanía nacional, la integridad territorial o la forma de gobierno del Estado mexicano, y en este caso, al contrario, responde a criterios de legalidad y constitucionalidad claramente acreditados. La soberanía no se defiende con discursos, sino con hechos…

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