Crónica nítida de una testigo en la tragedia de Poza Rica

Por Mariana Ochoa

Publicada en Facebook

https://www.facebook.com/mariana.ochoa.180410

Hola a todos! Seguramente encontrarán raro que aparezca una publicación mía en Facebook, saben que no soy de las personas que suelen escribir ni comentar por redes, y que quizá solo las uso cuando hay algo realmente complejo que me mueve a alzar la voz. Estoy enojada, frustrada y triste de haber observado y vivido en carne propia lo sucedido en #PozaRica. Tuve a bien comentar en una publicación sobre lo ocurrido que yo creía que el aviso había sido TARDÍO, y solo me tacharon de IGNORANTE, OMISA Y DESCUIDADA, y me molesta enormemente esto, porque realmente creo que hubo muchas vidas que pudieron salvarse de haber hecho lo MÍNIMO y ESPERADO ante una situación de tal magnitud.

El día jueves, Isabela, mi niña que ustedes saben porta traqueostomía y gastrostomía, tenía agendadas citas en el Crit del Teletón, habitualmente viajamos temprano hacia Poza Rica y regresamos el mismo día, por lo que esta ocasión iba a ser igual. Ya en camino mi esposo mandó un mensaje preguntando si no habían cancelado los servicios, porque temprano se había enterado que en el norte del estado no habría clases, pedí a mi suegra que me acompañó si podía revisar en grupo de WhatsApp del Crit Veracruz si había algún comunicado y no, lo último era que el estacionamiento no estaría funcionando porque el fin de semana se realizaría el evento nacional de Teletón. Quiero aclarar que esta institución siempre ha sido muy responsable en su actuar, así que creo firmemente que de haber estado enterados del riesgo habrían suspendido labores, sin embargo no fue así y ante el hecho de que las inasistencias a consultas y terapias pueden condicionar la baja del sistema y que Isabela se ha visto enormemente beneficiada por su atención, decidimos seguir.

En un tramo de la carretera nos topamos con un vado donde estaba una camioneta de la Guardia Nacional, paramos, le pregunté a la oficial si podíamos pasar y si había paso libre hasta Poza Rica y me dijo que sí, que solo con cuidado. Pasamos varios deslaves, ninguno obstruyendo totalmente la carretera. Llegamos a Crit, Isabela recibió sus terapias, la última con hora de inicio 14:20, ahí mismo preparé su alimentación y comimos, subimos al auto, fuimos a cargar gasolina y emprendimos el regreso. Ya en la carretera llegamos a un punto donde nos paramos totalmente, no había paso en ninguno de los dos sentidos, llegó una patrulla de Guardia Nacional y les preguntamos qué sucedía, nos dijeron que había un deslave obstruyendo totalmente y esperaban que mas o menos en media hora se abriera el paso, pero que más adelante había otro deslave donde tendríamos que esperar y luego un accidente que también nos demoraría, con esa información y después de esperar otro poco, decidí que lo mejor era regresar a Poza Rica, atender a Isabela ahí y ya de día emprender el regreso. Así lo hicimos. Todo el camino de vuelta fui escuchando noticias para saber qué mencionaban respecto a las lluvias, NUNCA mencionaron un riesgo de inundación en Poza Rica, para esto ya estaba oscureciendo. Al llegar a la entrada a la ciudad había un retén de la policía, que nos paró y preguntó a dónde íbamos, les comenté que volvía a Poza Rica porque habíamos ido al Crit pero no pudimos volver a casa por los deslaves y debía atender a mi hija, me dieron el paso y no nos advirtieron NADA.

Pasamos al Sams a buscar un medicamento para Isabela y todo estaba normal, no había filas de gente abasteciéndose por una contingencia, las cajas con pocas personas. Pasamos a un Chedraui ubicado en esa misma avenida de entrada y lo mismo, todo normal, sin exceso de gente ni compras de pánico, ya eran más o menos 7:30 pm, en la caja que pagamos solo esperamos que una persona pagara antes de nosotras. Llegamos al hotel donde nos hospedamos, el París express frente al ADO, bajamos nuestras cosas, nos registramos nos dieron la habitación y nadie nos advirtió absolutamente NADA. Preparé la alimentación de mi hija y mi suegra se quedó alimentándola en lo que yo iba al Soriana de enfrente (hoy destruido) a buscar el medicamento que no encontré, compré algunas cosas y pagué (mi ticket tiene hora de 9:26 pm), todos tranquilos, nadie preocupado, casi vacía la tienda, ni siquiera tuve que hacer fila. Regresé al hotel, nos preparamos para dormir, revisé mi cel (nada preocupante) y caimos rendidas del ajetreo de ese día.

Desperté, vi apagado el clima (pensé mi suegra lo había apagado por sentir frío) y escuché agua correr (pensé llovía o daban mantenimiento a la alberca) y un niño llorando (sí, ese niño del video que no se observaba pero que estaba en los árboles en medio del agua). Abrí la persiana y vi un mundo de agua correr en los terrenos de agua alrededor del hotel, ilusamente creí, que siendo noche nuestra llegada, yo no había observado que pasaba agua ahí. Noté que en realidad el clima se apagó porque no había luz, traté de buscar en redes y mandar mensajes de WhatsApp y no tenía señal, nada que yo pudiera ver, empezamos a alistar las cosas para bajar a aspirar al auto a Isabela y la rampa de entrada ya estaba llena de autos de huéspedes que trataron de resguardar su vehículo del agua, ya no podía arriesgarme a llevar a Isabela al mío para aspirarla con el equipo que usamos en caso de no tener luz en casa. Un huésped me dio oportunidad de hacerlo en su camioneta que aún alcanzó lugar en la rampa y la indicación del gerente fue resguardarnos en sexto piso. Subimos a nuestra habitación, la 103, por nuestras cosas y en el terreno de al lado ya había una pipa que arrastró el agua y se atoró en una barda, además olía a solvente, como a gasolina y eso solo me angustió mas, creyendo que tal vez tenía combustible y pudiera pasar otra desgracia, despúes me enteré que el olor era debido a una fuga en un ducto de Pemex sucedido en Puebla y que el río iba arrastrando. Subimos a sexto piso y desde ahí fue aún peor lo que vimos, estábamos en una isla, todo alrededor solo era agua corriendo y arrastrando TODO.

Unas estudiantes de psicología que venían de Estado de México nos dejaron pasar a su habitación para que Isabela estuviera más cómoda, pues en el sexto piso no nos abrieron una habitación, justo las chicas que grabaron desde frente de la central de autobuses; nos contaron que ese día iba a haber un congreso, y por eso ellas estaban ahí, quiero pensar que de haber advertido algo habrían SUSPENDIDO el congreso y no habrían llegado a ese hotel, nos contaban que era el primer viaje de estudios que les autorizaban. Uno de sus maestros tuvo que ser atendido en el hotel por una crisis hipertensiva, por la angustia de lo que estaba pasando y la preocupación que sentía de llevar la responsabilidad de más de 20 alumnos.

Ellas nos contaron de un papá al que el agua le arrebató a su hijo, estaban impresionadas de haber escuchado sus gritos mientras la corriente se lo llevaba, desde ahí se seguía escuchando el llanto del niño, ese al que le gritaba otro huésped que aguantara y no se soltara y que escuché desde que desperté y del cual no sabemos qué fue de él. Vimos gente aferrada de torres de espectaculares, de palmeras, postes, techos, de lo que podían, los vimos horas, esperando por alguien que los fuera a rescatar y nadie llegó, aún cuando tenían conocimiento de dónde estaban. Sí, nosotras fuimos enormemente BENDECIDAS, porque estuvimos secas, en un lugar alto, porque pude solventar las necesidades de atención de mi hija por la solidaridad de otros huéspedes, que subieron hasta el sexto piso un generador de luz que llevaban en su camioneta y me permitieron aspirarla nuevamente arriba, porque aunque no tuvimos tiempo de desayunar en el bufete, los demás nos compartieron alimentos, porque una huésped que era enfermera se acercó a decirme que ella me podía ayudar en lo que se me pudiera ofrecer, porque otro huésped movió mi auto a una pequeña rampa del lado de la alberca para tener acceso a él por si llegaba a haber oportunidad de aspirar a Isabela ahí, porque mi tribu de BeeMom: Centro de Crianza me fortaleció con mensajes, sus oraciones y contacto con gente de PC, porque mi familia también hizo todo lo necesario para que pudiéramos recibir pronto auxilio, fui bendecida porque aunque el último de mis deseos era volver a subir a una ambulancia con Isabela, finalmente fue el medio para llevarnos a un albergue seguro, bendecida porque hubo gente de Cruz Roja que me llevó a que yo comprara los insumos y artículos que podrían hacerme falta para atender a Isabela en caso de que no pudiéramos regresar pronto a casa, bendecida porque hubo quien nos abrió las puertas de su hogar para recibirnos y no exponer entre tantas personas a Isabela, bendecida porque mi esposo pudo llegar esa misma noche y traernos con bien a casa. Desde ese día, lo único que se repite en mi cabeza es “CUENTA TUS BENDICIONES” y bueno, tengo otra BENDICIÓN, haber pasado por eso, mirar y tener VOZ Y PALABRAS para contarlo.

No dejo de pensar en el dolor de los padres que perdieron a sus hijos, estudiantes foráneos, porque la universidad donde estudian los puso en riesgo, yo también tengo un hijo universitario lejos y estaría rabiosa si por su negligencia algo le ocurriera y todos sus sueños se truncaron de un momento a otro. No dejo de pensar en el dolor del hombre que vio a su hijo irse en medio del agua, no dejo de pensar qué fue del niño que lloraba sin cesar, no dejo de pensar en la gente que habitaba y trabajaba en esas casas y negocios que vimos al salir en el camión de Pemex que nos sacó de ahí, ni de pensar en qué fue de la gente que seguro iba en esos autos apiñados, volteados, hechos maraña que vimos al salir. Y no dejo de pensar que pudo haber menos gente fallecida. Estoy segura que pudieron alertar ampliamente antes.

Posterior al evento vi las publicaciones del ayuntamiento de Poza Rica, y fue hasta las 00:40 h del viernes 10 de octubre, que claramente avisaron habría desbordamiento, pero a través de una publicación de Facebook; estoy segura que si pudieron sonar a las 5 am el silbato de Pemex, pudieron haberlo sonado a la 1am para despertar a la gente y dar tiempo de movilizarnos, estoy segura que las autoridades mínimo debieron ADVERTIR EL RIESGO a quienes llegaban a la ciudad, por más pequeño que este fuera. Estoy segura que la UV pudo haber cancelado clases con mayor antelación. Estoy segura que sí había manera de reducir un poco los daños. Espero verdaderamente que quienes eran responsables de poner en marcha los avisos y asegurarse de que llegaron a TODOS, sean removido de sus funciones porque SÍ que PUDIERON HABER HECHO MÁS.

Gracias a cada huésped y persona que nos auxilió, no supe sus nombres, solo sé el de Mariela la estudiante de psicología, Jorge Licona de la Cruz Roja, Rubén Olozagaste Hernández huésped muy amable del hotel, Jair y Manuel del CRUM y Paty de PC.

Y mil gracias a ti Reina Cruz porque fuiste un pilar indispensable para transitar por esto, porque me ayudaste a volver a la calma en la angustia y me regalaste paz al ver segura a Isabela en tus brazos entretenida y jugando en medio de todo.

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