Acuerdan México y EU más investigación y procesos judiciales para detener flujo de drogas y armas

En redes sociales, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo  informó que en su reunion de este miércoles con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acordaron poner en marcha el programa de cooperación sobre  seguridad fronteriza y aplicación de la ley, con base en cuatro ejes: reciprocidad; respeto a la soberanía  e integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada, así como confianza mutua.

Explicó que: “Durante el encuentro cordial con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, acordamos el programa de cooperación sobre seguridad fronteriza y aplicación de la ley, luego de varios meses de trabajo. Está basado en cuatro ejes: Reciprocidad; respeto a la soberanía e integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada, así como confianza mutua”.

Dijo que esto es resultado de varios meses de trabajo. 

Por su parte, el secretario de Estado de Donald Trump, afirmó, en la cancillería mexicana: “No hay ningún Gobierno que esté cooperando más con nosotros que el Gobierno de México, que el Gobierno de la presidenta de México”. En su primera visita al país, Rubio se ha reunido con Claudia Sheinbaum para llegar a un nuevo acuerdo de colaboración con el que “desmantelar el crimen organizado transnacional”.

“Como vecinos enfrentamos amenazas en común y hemos llegado a un nivel de cooperación histórica, jamás en la historia ha habido este nivel de cooperación, con respeto a la soberanía, y que da resultados concretos”.

Primero sostuvo una reunion a puerta cerrada en Palacio Nacional. Después, el secretario de Estado se trasladó a la Secretaría de Exteriores, donde en un salón con más de 60 medios de comunicación, dio una rueda de prensa conjunta con el canciller Juan Ramón de la Fuente.

Ambos anunciaron la creación de “un grupo de alto nivel”. Un equipo que se reunirá regularmente para revisar qué acciones se han tomado para “contrarrestar a los cárteles, fortalecer la seguridad fronteriza, eliminar los túneles fronterizos clandestinos, abordar los flujos financieros ilícitos, mejorar la colaboración para prevenir el robo de combustible, incrementar las inspecciones, investigaciones y procesos judiciales para detener el flujo de drogas y armas”.

De la Fuente afirmó que en los próximos meses se darán a conocer los resultados de este grupo, del que no se ha especificado el tipo de profesionales que lo van a integrar ni las operaciones que van a llevar a cabo.

Rubio ha señalado que no va a dar “detalles operacionales porque los narcotraficantes también leen la prensa”. “Las operaciones conjuntas siempre han existido, ahora solo se han ampliado, hay más recursos”, ha dicho el secretario estadounidense.

Rubio mencionó, por ejemplo, la “operación sumamente difícil” que fue la entrega de los 29 narcotraficantes en febrero y los 26 en agosto: “No fue fácil, incluso los aviones mexicanos que llevaron a esas personas a cárceles estadounidenses”. Pese a las buenas palabras hacia el Gobierno de México, el secretario de Estado ha insistido en que todavía “queda mucho por hacer”.

De la Fuente remarcó que los resultados de estos ocho meses de colaboración entre los dos países son “inobjetables”. El canciller ha apuntado al hundimiento de más del 90% de los arrestos de migrantes en la frontera, los decomisos históricos de fentanilo o la caída del 32% de los delitos de alto impacto en México, que anunció Sheinbaum este lunes en su primer informe de Gobierno. El encuentro de este miércoles, ha considerado el secretario mexicano, “ratifica la buena relación que continuará en los próximos meses y años”.

 La reunión no mencionó los desencuentros constantes entre los dos Gobiernos. Hace solo unas semanas que Sheinbaum tuvo que corregirle la plana a la DEA, la agencia antinarcóticos estadounidense, porque había anunciado un programa conjunto, llamado Operativo Portero, para la frontera suroeste, que, según la presidenta, directamente no existía: “No hay ningún acuerdo con la DEA. Emiten el comunicado, no sabemos con base en qué”.

O este mismo miércoles, cuando Trump definió a la mandataria como una mujer “increíble, muy elegante y hermosa”, pero que su país está “dirigido por carteles” y ella “está muy asustada” para aceptar su ayuda de enviar a las fuerzas armadas estadounidenses.

Ese supuesto miedo es algo que el presidente estadounidense agita cada tantas semanas, con el objetivo de abrir paso a la idea del núcleo duro trumpista de intervenir directamente en México.

México se quedó fuera de la primera gira latinoamericana del poderoso secretario de Estado de Trump. En febrero, Rubio visitó Panamá, Costa Rica, Guatemala, República Dominicana y El Salvador. Ese paseo triunfal dejó, por ejemplo, el acuerdo entre el Gobierno de Donald Trump y el de Nayib Bukele para utilizar la megacárcel salvadoreña, el llamado Centro de Confinamiento del Terrorismo, para albergar a presos estadounidenses —todavía no se conocía que iban a trasladar allí también a migrantes sin antecedentes criminales—. En esa ocasión, Rubio buscaba pactos con los Gobiernos centroamericanos para frenar la migración indocumentada, combatir el tráfico de drogas y alejar la influencia china de la región. Prácticamente lo que mismo que busca ahora en México.

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