
A medio año de la inundación, las instalaciones de la Secretaría de Salud de Poza Rica siguen abandonadas y sin rehabilitar. Así lucen.
Redacción
Trabajadores de la Jurisdicción Sanitaria número 3 de Poza Rica denuncian las carencias que tienen para desempeñar su trabajo, porque la Secretaría de Salud de Veracruz no cumple los compromisos que tiene para dotarles de recursos físicos y recursos económicos para desempeñar su trabajo.
Los empleados se quejan de que la autoridad debió entregarles una dotación de uniformes en el periodo octubre-noviembre de 2025, lo que incluye mascarillas anti gas y sus filtros, notas, pantalones y camisas, cubre oídos, gorras y flexómetros, entre otros insumos, en lo que además tienen un año de atraso.
Hay pocos vehículos para los traslados, revelan, pero los nuevos son ocupados por “los jefes”, mientras que los antiguos automóviles se encuentran en muy malas condiciones, y son necesarios para los vectores. Tampoco se les otorgan los “gastos de camino”, que son los viáticos para que puedan realizar sus actividades fuera del área de adscripción, aunque estos recursos estén contemplados en las condiciones generales de trabajo.
Lo que hacen los responsables es ofrecerles a los trabajadores el favor de llevarlos y traerlos como si fuera una concesión graciosa, lo que infringe el contrato colectivo.
La falta de presupuesto ha llevado a que los trabajadores no tienen siquiera credencial vigente de identificación y, por otro lado, las instalaciones se encuentran en malas condiciones.
Las instalaciones de la jurisdicción se encuentran en las proximidades del río y fueron directamente afectadas por la inundación y, aunque se realizaron labores de limpieza, no han sido rehabilitados los inmuebles, el cableado de luz está sobrepuesto y hay otras deficiencias.
En su caso, el personal de vectores fue concentrado en las instalaciones de un antiguo hospital, donde se guardan las máquinas, pero la vejez de las instalaciones y la improvisación lo hace inadecuado para el trabajo del personal, mientras que la Secretaría, a casi medio año de la catástrofe no mueve un dedo para la rehabilitación de las instalaciones oficiales.


