
Redacción/Agencias
Los aliados políticos de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), reiteran su rechazo a la propuesta de modificaciones a la Constitución Política de México, que fueron esbozadas oficialmente este miércoles.
La llamada reforma electoral plantea la reducción del 25% al financiamiento público a los partidos, modificaciones en la fórmula de elección de los diputados de representación proporcional (plurinominales), así como la desaparición de las listas en el Senado, y la reducción de este ente colegiado para quedar solo en 96 legisladores.
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que se elimine el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), Arturo Escobar lo calificó como una ocurrencia y criticó que se acabe este sistema que ha dado buenos resultados.
“Es una ocurrencia la eliminación del PREP, de qué sirve, porque es una herramienta que da certidumbre. Todos debemos tener acceso a cómo van desarrollándose los resultados conforme se van publicando”, agregó Escobar.
El coordinador también dijo que el partido está en contra de quitarle financiamiento al Instituto Nacional Electoral (INE) y pidió que se realice un replanteamiento de cómo se destinarán sus recursos.
“Ni un solo peso queremos que se le quite al INE y para eso estamos dispuestos a sacrificar la parte de partidos porque ha costado décadas fortalecer el órgano administrativo. No tenemos la menor duda de que se pueden mejorar cosas financieramente, pero establecer un porcentaje de recursos económicos al árbitro electoral, tampoco estamos de acuerdo”, puntualizó.

A la lista se han sumado otros temas que los socios del morenismo no están dispuestos a dejar pasar. La reducción de los recursos al Instituto Nacional Electoral (INE), el recorte a los tiempos en radio y televisión, si no se plantea con piso parejo, y la misma elección de plurinominales, son algunos de los nuevos temas que gozan del rechazo de los partidos satélite.
El Verde considera inconsistencias en la reforma y, aunque ha refrendado su apoyo total a la mandataria, los hechos chocan con ese cierre de filas. La agrupación política alista la presentación de una contrapropuesta de reforma electoral en los próximos días que incluya sus irrenunciables en materia electoral. Con este escenario, el proyecto de Sheinbaum enfrenta un obstáculo mayúsculo: una reforma constitucional requiere mayoría calificada en el Congreso, un umbral imposible de alcanzar sin el respaldo de sus socios políticos.
La tensión se ha manifestado con mayor claridad en el PVEM. “Estamos en condiciones de presentar una iniciativa que prevea todos los datos que te estoy presentando”, dijo a El País Arturo Escobar, coordinador nacional del Verde, quien ha sido el más frontal en sus críticas a la propuesta presidencial, aunque ha sostenido que la coalición electoral con Morena se mantiene firme para los comicios de 2027.
El líder verde adelantó parte del contenido de la iniciativa que se cocina. Entre los puntos, está reducir la edad para votar de 18 a 16 años, la obligatoriedad de la votación para los ciudadanos, el reparto del financiamiento público por partes iguales, la reducción de los tiempos en radio y televisión, también por partes iguales, y la desaparición de los tribunales electorales locales. “Para seguir abonando en los ahorros que todos recibamos de prerrogativas; lo que recibe el PT, que [con 670 millones de pesos] es el que menos recibe”, ha referido Escobar.
La elección de un centenar de diputados plurinominales no ha sido bien recibida por el Verde. Escobar ve en la propuesta, a la que califica de ocurrencia, un enorme riesgo para la democracia mexicana. “Esto es una maniobra que va a permitir que en determinadas entidades los gobernadores primero voten por los que ellos quieran y muevan a su estructura para votar por candidatos a conveniencia de otros partidos políticos. Eso no lo podemos permitir. Van a ser los candidatos a diputados del acordeón”, aseveró.
Esto y la reducción de las prerrogativas, tiene el rechazo de los propios guindas. Yeidckol Polevnsky, senadora y exdirigente de Morena, ha sostenido que esta nueva fórmula está “fuera de toda realidad” y se ha pronunciado en contra de un recorte presupuestal inequitativo a las agrupaciones políticas.
El Verde ha decidido esperar a que la propuesta presidencial se materialice el próximo lunes en el papel, con una iniciativa que se prevé sea enviada a la Cámara de Diputados, para presentar su proyecto.
Para los aliados de Morena, la reforma presidencial debilita a las fuerzas políticas minoritarias al reducir el financiamiento público, un recurso clave para su operación electoral. El tijeretazo a los recursos al árbitro electoral también está en la lista. “Estamos en total desacuerdo en reducir dinero al INE […] o a la censura en nada en redes sociales”, ha dicho el político sobre otros ejes de la reforma.
El PT y el Verde han sido los aliados de Morena desde 2018 y su apoyo ha resultado determinante en las dos elecciones presidenciales y en la conformación del Congreso, en donde, en suma, han logrado la mayoría calificada. Con todo, han manifestado su respeto a la mandataria. “Hay una excepcional relación con la presidenta de México y eso está probado y reflejado en el apoyo a todas sus iniciativas. Aquí hemos tenido diferencias en la concepción desde el día uno, esto no es una sorpresa, hemos sido muy claros con Morena que si queríamos ir a una reforma, necesitábamos atajar todos los temas que generan desigualdad en la contienda electoral; lamentablemente no ha habido una respuesta positiva, pero entendemos a la presidenta y es válido tener diferencias”, ha zanjado Escobar.
El PT han opta por una postura más cautelosa en público, pero no menos crítica en privado. Dirigentes petistas reconocen que comparten varias de las preocupaciones del Verde, especialmente en lo relacionado con el financiamiento público. Argumentan que la reducción presupuestal podría generar condiciones de competencia desigual. Aunque evitan confrontar abiertamente a Morena, admiten que, en los términos actuales, no acompañarán la reforma.
El dilema político para Sheinbaum es complejo. La iniciativa electoral forma parte de su lista de promesas de campaña, en la que busca responder a una narrativa de austeridad y racionalización del gasto público, que incluye el abaratamiento de los comicios, en línea con el discurso que ha caracterizado al movimiento en el poder. Sin embargo, esa misma lógica choca con los intereses de sus aliados, que dependen en mayor medida de los recursos públicos para sostener su operación.


