
“La economía depende del medio ambiente, no al revés”
La Primera Sala de la Suprema Corte ha dejado claro un mensaje que debería resonar en cada oficina de gobierno: el derecho a un medio ambiente sano y a la salud pública no se negocia en pesos y centavos.
El nuevo criterio jurisprudencial (1a./J. 158/2025) rompe con la lógica de medir la protección ambiental según su “viabilidad económica”. La Corte advierte que proteger el aire, el agua y la salud no es un costo, es una obligación constitucional con valor intrínseco.
Durante años hemos visto cómo, bajo la bandera de la reactivación económica, se han flexibilizado normas, bajado estándares y tolerado riesgos ambientales inaceptables. Este fallo es un recordatorio firme: la economía depende de la salud y del medio ambiente, no al revés.
El reto será que esta jurisprudencia no quede como un pronunciamiento aislado, sino que sirva para blindar la política ambiental frente a presiones coyunturales y asegurar que la balanza siempre se incline hacia la vida y el bienestar colectivo.


