
José Ramón González Chávez
“Es necesario que la filosofía política analice la historia política; que distinga lo que se debe a las cualidades del pueblo de lo que es debido a la superioridad de las leyes, que determine con cuidado el efecto exacto de cada parte de la constitucion, a riesgo de destruir algunos ídolos de la multitud”. Bagehof
Con ese texto abre Emilio Rabasa, gobernador durante la época porfirista, el libro “La Constitución y la dictadura una obra que en lo jurídico si bien hace una fuerte crítica al sistema prevaleciente en su momento, por su fuerte sustento histórico, ya que comprende desde la Constitución de 1824 hasta la última etapa de la de 1857 cuando Porfirio Díaz renunciaba y salía del país autoexiliado, mantiene una frescura tal que bien varias de sus observaciones podrían aplicarse a la situación que vive y sufre nuestro país en la actualidad.
Una de las grandes lecciones de la obra de Rabasa Estebanell que es útil en el presente y que pareciera ser verdad de Perogrullo, es la afirmación de que las instituciones jurídicas y políticas son producto tanto de sus creadores como de las fuerzas que las motivaron. Sin duda, conocer la historia política es imprescindible para comprender la esencia de las instituciones que componen la evolución y el orden constitucional del momento y de las motivaciones que tienen los grupos en el gobierno capaces de transformar el régimen constitucional.
He aquí el fondo del legado de esta obra: Es un hecho que la Constitución es un espejo de la realidad política, jurídica y social de ese verdadero proyecto de nación que debemos tener los mexicanos, gracias a la cual podemos leer y comprender con claridad nuestros logros, nuestras inquietudes en el presente y nuestra visión como país a futuro, lo que Jorge Carpizo concibió freudianamente como el ser, el deber ser y el querer ser del orden constitucional.
Bajo tal contexto debemos preguntarnos ¿cuál es el proyecto que se venia construyendo a lo largo de años -décadas- a través del orden constitucional y cómo cambio del 2018 hasta la actualidad?
¿Qué tenían de malo las instituciones que se fueron creando desde 1917 y principalmente de los años 90 del siglo pasado que han ameritado ser demolidas por el gobierno instaurado desde 2018 hasta la fecha?
Sin duda existían, como en todo gobierno en cualquier parte del mundo, instituciones, normas, políticas y programas, acciones que era necesario actualizar, perfeccionar; pero por que demolerlas a cambio de nada, o lo que es peor, para regresar a modelos que creíamos superados y predominaban en el esquema autoritario de los años 60 del siglo pasado?
¿Quién en su sano juicio puede afirmar que estamos mejor en materia de derechos humanos, de libertad de expresión, de organización del poder público, de división de poderes, de planeación, de soberanía, de convencionalidad, de igualdad, de equidad, de seguridad pública y jurídica, de legalidad, de justicia, de educación, de salud, economía, de empleo, de participación ciudadana, de acceso a la información, de transparencia y rendición de cuentas, de organismos constitucionales autónomos, de desarrollo electoral? las cifras reales ahí están, no mienten.
¿Que proyecto de país refleja la Constitución que se ha venido modificando por mayoriteo desde 2018 a la fecha? ¿somo en realidad un país más democrático, más incluyente, próspero, emprendedor, justo, transparente? ¿Quo Vadis México? ¿Cómo nos veremos en 20 años?


