Juzgar con honestidad, cerca de la gente y sin complejidades, plantean aspirantes a magistrados

Se realizó en el Auditorio Jurista de Xalapa la conferencia “Diálogos por la Justicia”, donde seis destacados operadores de la ciencia jurídica presentaron sus opiniones en relación con las necesidades que tienen los órganos jurisdiccionales para construir, mediante la legalidad, condiciones de igualdad y equidad que tiendan a materializar el ideal de la justicia.

Los participantes son todos aspirantes a ser electos como candidatos a magistrados de Tribunal Colegiado de Circuito Mixto. Se trata del doctor Ángel Rosas Solano, la maestra Lorena García Vasco Rebolledo, el maestro Tomás Zurita García, el maestro Armando Agustín Solís Monroy, el licenciado José de Jesús Gómez Hernández y el maestro Víctor Manuel Contreras Lugo.

La sesión académica se realizó bajo la conducción del doctor Octavio Ruiz Méndez, subdirector de la revista Jurista y catedrático de la Universidad Veracruzana.

El doctor Ángel Rosas Solano expuso que el sistema de impartición de justicia llegó a un colapso no deseado por nadie, porque la generalidad asumió que la justicia era lenta, corrupta, anquilosada y alejada de la sociedad. Entonces, la enseñanza del punto de inflexión que ahora se vive, lleva a concluir que la gente quiere una justicia dinámica, transparente, modernizada y cercana a las personas; no hay lugar para concluir de otra manera; bajo el riesgo de que este nuevo esfuerzo fracase, pero no debemos dar lugar a ello.

Algo que es obligado a proscribir, desterrar o desaparecer, dijo el conferenciante, es la corrupción del sistema judicial. Porque este vicio, más que ningún otro, ha sido el que desprestigió al sistema judicial en México. En el entendimiento de que corregir tal vicio involucra a todos los involucrados en el sistema de administración de justicia… desde policías, peritos, actuarios, secretarios, jueces y magistrados, hasta los propios directamente interesados.

En su turno, la maestra Lorena García Vasco Rebolledo explicó que sus razones para querer ser magistrada están profundamente relacionadas con el contexto actual del país y la necesidad de transformar el sistema judicial mexicano hacia uno más equitativo, accesible y eficiente. La justicia pronta, “el acceso igualitario a la ley y la construcción de una sociedad más justa son principios que guían mi vocación profesional. Estoy convencida de que podría contribuir a hacer realidad estos ideales y a avanzar en la creación de un México más justo para todos”.

Como mujer se comprometió a respaldar la igualdad y la equidad de género, el apoyo a las mujeres profesionistas a través de mecanismos igualitarios; y a resolver con verdadera perspectiva de género, sin violentar los derechos de las víctimas.

El maestro Tomás Zurita García opinó que debe impartirse justicia de manera pronta, completa, imparcial, rápida y cercana a las personas, teniendo, todas estas, acceso, sin trabas ni formulismos y mediante una resolución justa y apegada a derecho. Debe alcanzarse la cercanía con el pueblo, tomando en cuenta sus necesidades y que conozcan la función y por qué se resuelve en determinada forma, siempre mediante la protección de los derechos humanos individuales y colectivos, de minorías y mayorías, tendiendo a mejorar su vida.

Afirmó que se deben tramitar y resolver los juicios en el menor tiempo posible para acceder a una verdadera justicia rápida, completa, imparcial y de calidad. “Siempre con la convicción de servir a las personas y al país, protegiendo los derechos humanos de todos y haciendo públicas y transparentes las resoluciones que se dicten”.

En lo que correspondió al maestro Armando Agustín Solís Monroy, él opinó que esta reforma representa la oportunidad para resolver los actuales problemas que imperan en el servicio de impartición de justicia. Para mí, señaló, “tendrán como objetivo principal, acabar con el nepotismo, así como los posibles actos de corrupción en todas sus formas y, sobre todo, impartir justicia con sentido social a todas las personas usuarias del sistema; la justicia es un reclamo de la sociedad que necesita ser atendida con profesionalismo y honestidad”.

También se pronunció porque debe escucharse a las partes en forma previa para contextualizar los asuntos y allegarse de los mejores elementos para dar una solución justa, dejando a un lado los tecnicismos legales y resolviendo el fondo del asunto.

El licenciado José de Jesús Gómez Hernández planteó que la impartición de justicia debe dirigirse a las verdaderas causas de la injusticia; deber ser el medio institucional a través del cual, el Estado atienda los problemas colectivos que dan lugar a la estructura de aquella. Para ello, el juzgador debe estar inmerso en la realidad social, e imponer el respeto del imperio de la paz y la justicia a partir del respeto de la dignidad humana, pero nunca imponer dicho imperio en menoscabo de la dignidad de las personas.

También remarcó que es imperativo proteger los derechos de grupos en condiciones de vulnerabilidad, entre los cuales se encuentran los pueblos indígenas, los cuales encuentran diversos obstáculos para acceder a los tribunales. De igual forma, a las personas mayores, las personas con discapacidad, a los niños, niñas y adolescentes; y en general, todos los sectores que, en la mayoría de los casos, no pueden velar por sí mismos, pero que deben ser protegidos, para su subsistencia y vida digna.

Finalmente, el maestro Víctor Manuel Contreras Lugo compartió que su visión es reforzar un sistema judicial que garantice la igualdad ante la ley y acceso real y efectivo para los justiciables, es decir, accesible para todos, no únicamente para aquellos con solvencia económica. “Es mi mayor deseo tener la posibilidad de atender a quienes acuden a los tribunales a demandar justicia, de una manera cercana y directa, a través de la implementación de mecanismos que permitan optimizar recursos tanto humanos como institucionales”.

Para lo anterior consideró imprescindible la capacitación del personal, no solamente en el plano profesional, sino en el humano, como algo básico para que el poder judicial mejore. El trato a los justiciables, así como al público en general, debe ser amable, atento y dotado de un sentido de servicio impecable. Esto también debe ser así entre todos los servidores que integran los órganos jurisdiccionales. Por ello, el juzgador debe tomar las mejores decisiones para lograrlo, para lo cual, desde luego, también deberá capacitarse constantemente.

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